Ermitaños

No siempre pasa pero hay quienes se vuelven adictos a su compañía. Todos empezamos temiendo a nuestra soledad. La soledad nos enfrenta con la persona más dura que tenemos que enfrentar, la única de la que no podemos huir y a quien nos la pasamos intentando evitar a lo largo de nuestras vidas: uno mismo. Pero la vida está llena de inevitables, uno de esos es tener que enfrentarnos. Llegan los días fatídicos y al principio son insoportables ¿cómo alguien podría quererme sí ni yo me soporto?

La vida también es tiempo y el tiempo nos lleva a cambiar nuestra apreciación. Aprendemos de nosotros, aprendemos a observarnos, aprendemos a acompañarnos.


Después las demás personas estorban, tienen que ser sobresalientes para superar nuestra propia compañía. Es en ese momento en el que empiezas a hacer todo solo.
Porque ¿quien te entiende mejor que tú? ¿Quien te puede dar lo que quieres y necesitas cuando lo quieres y necesitas?


No a todos les pasa pero hay unos cuantos, los afortunados, que se vuelven adictos a su compañía. Les dicen ermitaños.


-Ave Literaria

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