La limpia.

2 de enero de 2014
El 2014 da sus primeros pasos, de forma incierta empieza a mostrarnos sus dientes, por lo pronto en México es frío. Las ondas frías continúan, pero no es nada extremo, el frío es manejable. 
Mi mamá decidió hacer una “limpia”. Apareció quemando copal y romero por toda la casa. Humo era la marca de que ya había pasado por ese lugar, aunque después de unos minutos había humo en los lugares por los que aún no pasaba.
A veces puedo ser muy arrogante y con mi acostumbrado escepticismo le dije “¡Eso no sirve!”. Mi mamá siguió en lo suyo, sonriendo el tipo de sonrisa que dice “sabía que dirías eso”. Siento que sólo fue al lugar en el que me encontraba para sacarme ese comentario. Todavía sonriendo me dijo “Dice tu tía que te pase un huevo. Al rato vengo con uno”.
Resoplé y después de toser, por el humo, le dije que el 2013 no fue un mal año. “No me fue mal, no terminé en el hospital ni una vez, podemos decir que fue un buen año”. Siguió su camino por la casa con su sonrisa traviesa.
Claro que mi madre tenía otras ideas en su cabeza: mi tesis, que consiga trabajo y, por supuesto, que mantenga mi racha de buena salud.
Me rehúso a creer en cualquiera fuerza mística, llámese religión, magia, energía, milagros, destino, lo que sea; todo está vetado en mi mente de forma sistemática, pero me gusta saber de todas. Son ideas poderosas con un peso social considerable y suelen estar plagadas de historias fascinantes, por ello frecuentemente me encuentro leyendo sobre alguno de esos temas que no profeso.
Disfruto hablar con personas de diferentes creencias y compartir sus historias de regocijo y fervor. A veces envidio a las personas que creen en algo por esa sensación de calidez, que encuentro reconfortante, producto de su fe. Esto no significa que desee convertirme en creyente, no cambiaría la persona que soy, me divierto demasiado en mi pesadez y las constantes preguntas y dudas existenciales son lo que llenan mi ser.
Ahora que me pongo a recordar, a principios de 2013 me hizo una limpia y tuve un buen año.
—¡Mamá! Te faltó por acá…
No vaya a ser la de malas. Mejor cubramos todas las bases.
—¿En dónde dejaste el huevo? Voy por él.
Ave Literaria

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