Quicksand

Inmerso en la confusión emocional de una vida saturada por la densidad del punto en el que te encuentras, que momentáneamente no da lugar para avanzar.
Cuando tu vida parece estar manejándose sola y tu sólo puedes reaccionar, tenderás a equivocarte, hacer cosas que normalmente no harías, avanzar por caminos no esperados ni requeridos.
Llega un momento en el que te mueves sobre arena movediza. Cada paso o cada movimiento te hundirá más, tu temor es tan grave y la situación te ha superado al grado de congelarte. Sumido y paralizado en tu vida, dejas que te lleve a donde quiera, avanzas con la corriente del fango que te tiene atrapado.
Lo curioso es que la aparición de este fenómeno absorbente es creación tuya. Tú llevaste arena y agua, la fuiste juntando, empezabas a notar que la cosa se complicaba, cada día te costaba más trabajo moverte pero seguías llevando agua y arena para que se mezclaran. Casualmente las condiciones se prestaron para la aparición de arena movediza. Finalmente llegó el temido día en el que te fue imposible caminar y te empezaste a hundir. Tu primera reacción fue luchar, pero cargar arena por días te había cansado y tu espíritu se quebró. Te paralizaste y perdiste el control de tu vida.
Entiendes lo suficiente de tu situación como para saber que no debes luchar, sabes que no debes quedarte inmóvil, estás conciente de que no sabes como salir. Todo proyecto que inicias lo dejas, en poco tiempo, por la falta de resultados. Sólo piensas en el corto plazo cuando deberías ampliar tu perspectiva y planear a mediano o largo plazo, lo que sea necesario para salir.
Te sientes decepcionado por haber permitido que cayeras ahí. Tu razón te deja ver que sentirte así no te va a librar del problema. Te enojas contigo pero también suprimes esta reacción para concentrarte en salir. Sientes miedo y aquí vuelve a lucirse tu racionalidad, porque te hace ver que le temes más a temer, que a la situación en la que te encuentras. Sabes que el miedo sólo complica más las cosas, por lo tanto te prohíbes temer, tu miedo al miedo te imposibilita sentir.
Al final del día ni siquiera entiendes como te sientes. Tu racionalidad te ha querido llevar a un estado libre de emociones y su fallido intento sólo te trajo confusión.

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