Muchacha en la ventana

Me guío por las palabras, siempre lo he hecho o he procurado hacerlo (sería más acertado decir que he pretendido hacerlo pero no lo diré, mi vanidad no me lo permite).
Caminando entre pinturas descubrí una pequeña ventana, ínfima, casi imperceptible. Estaba rodeada de papeles que simulaban un tendedero de confesiones. Decenas de extraños habían pasado y colocado pedazos de intimidad en papeles dejados a secar bajo el sol; con el pequeño detalle de que no había sol, pero abundaban miradas. El morbo llevaba a los espectadores a concentrarse en las confesiones más atrevidas: “me estoy acostando con el mejor amigo de mi novio” “he pasado muchas noches con la mamá de mi novia” “Nunca me han gustado los hombres pero no he estado con mujeres” “Me golpean mis papás” Ese tendedero reflejaba nuestro voyeurismo pervertido.
La ventana me atrapó mientras navegaba entre las confesiones colgadas para gritar su cautivante inmoralidad. No tenía mucho, ni siquiera era una ventana, medía 5×5 centímetros y estaba rodeada de cuadros similares. Entre sus pequeñas cortinas se abría un minúsculo espacio a través del cual se leía “MUCHACHA” en letras que no cabían en el espacio pero desesperadas buscaban la forma de aparecer en la escena. Muchacha dominaba la ventana pero la fuerza de la obra estaba en minúsculas, apenas perceptible, decía “masturbándose”
La ventana no ofrecía más que unas endebles cortinas y dos palabras. Todos pasaban de largo ante ella pero yo pasé horas deleitándome con la muchacha en la ventana que actuaba sólo para mí.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s