¿Enfrentarse a uno mismo es un exceso?

Y yo conocía todos los excesos menos el más difícil y también el más embriagante en el buen sentido: enfrentarse a uno mismo. Sin él, no hay valor posible. Ignacio Solares, Delirium Tremens.

 
Entiendo que se requiere mucha fuerza de voluntad y disciplina para sobreponerse a tus instintos, pero nunca hubiera pensado que enfrentarse a uno mismo fuera un exceso.
 
Imagino que es embriagante, como lo puede ser enfrentar un miedo. La sensación de satisfacción te embriaga.
 
¿Qué es un exceso?
 
La definición que más apeló a mí interés fue: Enajenamiento y transportación de sentidos.
 
Me parece que los únicos excesos en los que caigo son nocivos, porque excederse no siempre tiene connotación negativa, a veces solo es salirse de lo ordinario.
 
¡Eureka! Por eso enfrentarse a uno mismo es un exceso. Al hacerlo terminamos saliendo de la línea convencional, de la zona de confort, y nos obligamos a salir de la rutina, de lo ordinario. No tiene que ser una locura, solo se necesita estirar la línea convencional que, con el tiempo, hemos trazado en nuestras vidas.

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