El poder de la palabra

El poder de la palabra. Dicen por ahí que la pluma puede hacer más daño que la espada. Tal vez en el pasado la pluma era más eficaz. En una era digital como la actual podemos prescindir de la pluma; cualquiera con acceso a un teclado puede plasmar ideas y publicarlas con unos ‘clicks’. Es tan sencillo que hasta yo lo hago.
A veces no hay nada más esperanzador que una hoja en blanco. El espacio vacío es una invitación para crear. Pocas veces se puede disfrutar de un instante tan mágico como el de antes de empezar a escribir. Cualquier cosa puede pasar, en ese instante, no hay límites, no hay reglas, sólo hay espacio, opciones y posibilidades infinitas. Ese tipo de efecto es uno que intento encontrar cada que el ‘destino’ me lo permita. El alba lo reproduce a cierto grado. La luz del día y la oscuridad de la noche comparten un mismo plano, de forma cordial sin imponerse, permitiendo que la magia entre al mundo. Es en esos momentos en los que te das cuenta que cualquier cosa puede pasar, nada está escrito aún y el día es tuyo para llenarlo con tus acciones y tus decisiones.
El mundo es un lugar complejo, a veces pesado otras maravilloso. Todo evento es una combinación de procesos, de decisiones, de interacciones, un conjunto de conexiones, de posibilidades, de coincidencias. Disfrutamos representar esos momentos en ficciones, en representaciones de la realidad, en cuyas historias exacerbamos cada detalle poético de la vida que podemos encontrar y resaltar.
No hay mayor poesía en el mundo que el amor. Esa locura incomprendida que se siente y no se piensa. Que se piensa con algo más que la razón. Lleno de fugaces e intensos momentos y solemnes constantes. El amor es un compromiso, una entrega, un intercambio en el que no debemos perdernos. Es tan irracional que sentimos que no hay mayor lógica razonable en el mundo. Así como una hoja en blanco o un alba, las posibilidades son infinitas. Siempre esperamos lo mejor de cada oportunidad y ahí está nuestro gran error.
Debemos olvidar las etiquetas: mejor, peor, malo o bueno. Cada evento es un suceso único y depende de nosotros si lo aprovechamos o lo desperdiciamos. Las etiquetas sólo sirven como un escudo para enfrentar la vida. Juzgar o calificar a las personas y los eventos sólo nos sirve si los utilizamos como herramientas de aprendizaje. Uno nunca debe juzgar a la ligera, dado que no conocemos lo que traen adentro las personas, lo que han vivido ni lo que han superado o padecido.
La vida es una hoja en blanco esperando ser llenada. Ninguna pluma tiene mayor fuerza, para contar nuestra historia, que la que tenemos en nuestra manos. La pregunta que debemos hacernos todos los días es: ¿qué quiero escribir hoy?
Remember you’re the hero of your story.

 

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