Mes: octubre 2014

Océano azul

Aunque esté lejos
me quedaré
justo allí
en el anochecer.
Podrá ser tarde,
podré estar lejos
pero he corrido
y sé que estoy enamorado.
He corrido
hacia el atardecer
y me quedaré.
¿Me esperarás?
¿Qué dirás?

¿Qué te he hecho?
Los caminos que conocía.
Los senderos que recorría.
Las verdades que veía.
Océano azul,
hermoso atardecer.
¿Me esperarás?
Aunque estoy lejos
¿Me querrás?
Sé que me quedaré,
y sé que estoy enamorado.
Te sorprenderé
junto a ti
permaneceré.


-Ave Literaria

El suelo en mi mirada

Acostumbro mirar al suelo mientras camino. Imagino que las personas han de asumir que es inseguridad. No soy de las personas que proyectan confianza, que avanzan con pisadas seguras y rumbo definido, la mirada fija en el horizonte exudando la confianza de tener cada paso calculado de aquí hasta el sol.
Mis pisadas no son flojas, son fuertes pero discretas, me gusta ver el piso porque me gusta escoger con cuidado dónde voy a colocar mi siguiente paso; disfruto observar las curvas y accidentes del camino, los cambios de terreno, los baches y los pequeños charcos. Me gusta pisar cada hoja que encuentro, saltarme las rayas y caminar perpendicular a la línea de la banqueta o la calle.
El sol molesta mucho mis ojos y el cielo gris me deslumbra más que un día de verano; la luz me obliga a bajar la mirada y mi cabeza suele acompañarla. Me gustan las nubes pero prefiero observarlas mientras estoy acostado sobre pasto rodeado del agradable olor de la tierra. Me encanta la tierra, el polvo, la grava y las piedras; me gusta ver el piso y sentirme conectado con la tierra.
Me encanta saber en dónde estoy pisando y preguntarme quiénes han pasado por ahí a lo largo de los años, a veces invento historias de los diferentes transeúntes que aparecen en mi mente y siento que sigo los pasos de gigantes o de hombres importantes. A veces me gusta imaginar que mi futuro ha pasado por ahí, me reconforta pensar que estoy siguiendo el camino correcto, que a pesar de mis errores no me he desviado demasiado.
Soy de las personas que clavan la mirada en el suelo mientras caminan, bueno alterno el ver lo que tengo frente a mí y ver el suelo que piso. Sí, es inseguridad, raya en lo compulsivo, pero me gusta ignorar que hay un mundo a mi alrededor y concentrarme en el recorrido.
—Ave Literaria

Joven Adulto

El joven está cansado, vive la vida mortificado, ¿Qué nos orilló a dejar de divertirnos y empezar a preocuparnos? Me rehúso a madurar, le rehúyo a la responsabilidad; le daré la espalda y lo ignorare hasta que desaparezca, de niño siempre funcionaba, si no quiero no tiene porqué suceder, si no quiero no tengo porqué cambiar. La vida es simple, ¿en qué momento me empecé a preocupar? No lo sé, debo regresar a la simplicidad de la felicidad. Debo continuar con el relajo y el festejo, soy joven, no tengo necesidad de sufrir ni preocuparme. Sólo sufro cuando deseo, cuando creo que vale la pena, sufro cuando amo o no recibo lo que quiero, pero ¿para qué necesito la responsabilidad? Eso se lo dejo a mis papás, ellos son los que se encargan de todo.

Ya no es tan sencillo y lo veo, ya no es como si pudiera esconderme bajo la sábana y estar protegido de lo que viene, lo que no existe o lo que imagino. Las cosas ya son una realidad, el futuro está más cerca y lo percibo, lo respiro y lo siento, me provoca y nunca lo alcanzo, me molesta y me preocupa… me estresa.

¿Qué es eso? Yo antes no vivía con el estrés, ahora parece ir de mi mano. Cada paso que doy hay algo que me mortifique: si no es la escuela, son mis padres, si no son mis padres es la novia, si no es la novia son mis amigos, si no es amor ni amistad es mi mente, sólo me deprimo. No necesito más, no deseo más, apenas y puedo con lo que tengo. Es tan confuso y tan real, es tan palpable que asusta, pero yo no le temo a nada ya soy lo suficientemente grande como para entender, pero lo convenientemente chico como para no desear y no necesitar lo que viene, es cosa de grandes y todavía soy pequeño…

Me asusta el tiempo, aunque ya he aprendido con el paso de los años, que el tiempo es una variable que no controlo, que siempre es constante y traicionera, pocas veces tu amiga y fiel como nadie. Tiempo es lo que me hace falta pero entre más pasa, más temo, estoy más cansado y más perdido, sencillamente más confundido. La pubertad fue complicada, las hormonas las emociones, los cambios, el crecimiento, lo nuevo y mi latente curiosidad; ahora veo que no fue nada comparado con lo que viene, de golpe he crecido, o creo hacerlo, pero debo haberlo hecho porque lo necesito, el problema es que no lo quiero…¿o sí?, ah! ¡Qué miedo! ¿Alguien podría detenerlo? ¡Por favor! necesito parar, bajarme un rato y pensar. Tiempo es justo lo que no tengo, parar es un lujo que no me puedo dar, demasiados sueños, demasiadas metas, no hay forma de descansar, al fin soy joven, tengo energía y soy el futuro ¿o seré ya una realidad?

Nunca había tenido tanta claridad y deseado no entender. Sé qué tengo que hacer y qué sucede, pero no es como lo imaginaba, ni cercano, ni mágico, ni feliz. Soy pero no soy, soy pero no deseo ser, quiero pero hay mucho que hacer.

Decisiones, decisiones, responsabilidades y madurez, el problema es que no soy ni la mitad del adulto que creía ser, no soy independiente como quisiera, ni responsable como debería, ya debería serlo…o al menos eso creo…

Todos tienen guías, consejos y experiencias, la verdad es que ninguna me interesa, su vida no es como la mía y no podrían entender. No hay respuestas correctas ni decisiones acertadas, eso dicen, pero yo creo tener la razón, o al menos lo creía hasta ayer, ahora tengo miedo, pero no debo mostrarlo soy fuerte, maduro y entero ¡todo un adulto! Con necesidades de pequeño y asustado como nunca antes. Los amigos van y casi ninguno viene, antes era más sencillo, los hacía por montones y todo mundo era sustituible, “no me importa que se vaya al fin el se lo pierde, no sabe qué se está perdiendo” JA JA JA el tiempo me ha hecho más sarcástico. Mi presente es otro, mi realidad más dura, me quedan pocos amigos, sólo los verdaderos, bueno eso creo, al menos hay muchas experiencias a su lado, me conocen mejor que cualquiera, lo bueno es que han sido fieles y constantes ¡oh cuanto los quiero! Es que ya no sabes en quién confiar, mis compañeros en el futuro serán mi competencia, debo mostrar que soy superior, resaltar sobre los demás, el mundo es cruel y los trabajos escasos, no me puedo dar el lujo de confiar ya que lo que importa ahora es trabajar, arrear y sacar las cosas adelante porque todos son unos ineptos. La verdad ¿Qué haría mi equipo sin mi? Pero déjame te digo que soy humilde, antes sí era arrogante ahora estoy más centrado, ya no deambulo, ya sé hacia donde voy y eso lo importante… ¿verdad?

¿Quieres que te hable de amor? No sé por dónde empezar, bueno la verdad es que no hay mucho que decir. Mis experiencias me han demostrado que no puedo entregarme tan fácil, hay q fijarse bien, aunque siendo honesto, uno no decide a quien amar. Ya no soy tan impulsivo como antes, ya domino más mi corazón y la que manda es la razón. Sí, me han lastimado y por eso sé que será difícil encontrar a alguien que me ame y sea perfecta, bueno si sigo soñando, pero debo ser realista: eso no va a pasar. Concluyo como cualquier plebeyo del amor “todas son iguales” uno cree que encontró todo lo que quería y al día siguiente te traicionan o pierden el encanto, es extraño y no lo entiendo ¿Cómo sé si estoy amando? ¿Cómo sé si es real? He creído amar tantas veces que ya no sé si ha sido real, uno cree amar y al día siguiente se da cuenta que no, entonces ya no sé si en verdad he amado, esto es muy complicado mejor hablemos de otra cosa.

La vida, mejor no hablemos de eso, o bueno hemos estado hablando de eso todo el tiempo ¿no? La vida es y nunca deja de ser, no sé cómo lo veas tú, pero así lo siento. No, no me fijo en lo que diga la gente de mí, sólo me interesa mi opinión, ¿los demás qué van a saber de mí?, no han estado ahí ¿Qué derecho tienen de juzgar y criticar? No saben nada, el problema es que no miden sus palabras, pero te repito no me importa lo que opinen de mí, para eso tengo a mis amigos ellos siempre me dicen la verdad, por eso los quiero. Pensándolo bien puede que sí me afecte lo que opinan de mí, pero pocas veces, depende de la persona que lo diga. El problema es que luego critican sin saber, o juzgan sin entender porqué, nadie sabe de dónde viene todo, nadie se mira antes de criticar, nadie se conoce. No me digas que tú te conoces bien ¿Cómo te puedes conocer si vives tu vida mirando a los demás?

 

(Imagen de Salvador Dalí)

Desasosiego

Te inhalo
Te apaciguo, te acuño en mí.
Te pasmo, sacudo tu interior
agito la luz de tu intimidad.
Te absorbo, penetro tus poros
hasta dejarte 
en la morada del desastre.
Te beso, te acaricio
hasta el límite del desasosiego.
Desafío al cielo,
en tu mirada incinerada.
Te alzo a nada y a nadie,
hasta el límite del lamento.
Te entrego,
a la merced del errante
morir genital.
 

El pasado no tiene tiempo

Cuando me enamoré por primera vez pensaba que recordaría ese romance como lo ves en una película o lo lees en los libros. Esperaba, dentro de varios años, poder trazar los momentos de mi vida con montajes musicales y secuencias de lo más destacable de cada instante de mi vida. Creía, inocente como era, que podría sentir sus labios como en aquel primer beso, que volvería a sentirme invadido por electricidad al rememorar el primer ‘te amo’. Imaginaba, iluso, que había memorizado cada detalle, cada palabra y cada gesto. Pensaba que nunca olvidaría el brillo en su mirada, la luz de su sonrisa ni la forma en la que acariciaba mi corazón con la mirada… Pero el pasado no tiene tiempo. 
 
Recuerdo su nombre y creo recordar nuestra edad pero no recuerdo la razón por la que nos separamos. Juntando todos los recuerdos estoy seguro de que sólo abarcan el 1% de nuestra relación. No es que no me importara, la quise con pasión y locura, han pasado los años y el tiempo disuelve la memoria.
 
 

No te enamores a distancia

No te enamores si ella está lejos. Parece bonito pero no lo tomes a la ligera. Querrás darle todo pero no podrás tocarla. Soñarás con su tacto, pintarás su sonrisa, pero no disfrutarás de la calidez que transmite; te harán falta los momentos espontáneos en los que te inunde con su cuerpo. Imaginarás sus labios pero no conocerás su intoxicaste frescura; su físico y la pasión que incita será un fantasma que atormente tu vida. Dolerá cuando las palmas de tus manos no puedan tocar sus caderas y acercarla a ti desde los kilómetros que los separan. Perderás las noches imaginando su presencia pero no saldrá del mundo de lo hipotético. Lo decimos en serio. Te volverás miserable, dependiente de una cadena, un cable, una señal, conectado a un teléfono como si fuera un respirador artificial.
No te enamores si estás lejos. Tu corazón será prisionero de la distancia. Te imaginarás apreciando el mar, tomados de la mano cuando en realidad estás estacionando el auto en un crudo invierno ansiando el calor que en tu casa no hallarás. Vivirás flotando en la información de la comunicación digital, alejado de la vida que te espera del otro lado de la puerta. Te dolerán los oídos de tanto esperar un susurro que vibre por tu cuello, ese que nunca llegará. Te ofenderá la forma en la que otros desperdician y despilfarran su amor. Ordenarás tu cama para que no quede impresa tu figura solitaria, esa que pasó la noche arañando sábanas simulando con almohadas la suya, como un placebo necesario para poder evitar otro desvelo.
Cuando las cartas no llegan con la frecuencia de siempre y las horas se van cargando de silencio descubrirás la frustración de la geografía y la amargura del dolor. Cuando la presión en tu pecho se vuelve demasiado difícil de soportar, déjalo ir. Escríbele en mayúsculas de tu fe, del amor con el que compensas la ausencia. Dile que no conoces su olor, la presencia de su sonrisa, ni la forma en la que sostiene la pluma; que no conoces el grosor de sus letras ni la sensación de su piel, que entre tus manos sostienes el espacio que pertenecen a las suyas, que necesitas sabe qué hacer sin él. Desenreda tus esperanzas del teléfono, desconecta tus sueños de la computadora y cuélgalos de una estrella otra vez. Ve a la cama creyendo que aquel mar lavará el amor y se lo llevará la marea, un día lo hará. Después de tantas pruebas, si viniera a casa contigo, entenderás que incluso sin distancia podrán sentirse lejanos.

Todos los santos.

He leído y escuchado mucho sobre los eventos en Ayotzinapa. Lo que falta es perspectiva. Tenemos marchas, noticias, relatos, recuentos, teorías, condenas, toma de edificios, incendios, enfrentamientos, amenazas y silencio. En casos como éste debemos tener presente que lo último que saldrá será la verdad, si es que llega a salir.

Es una pena que algo de esta magnitud tenga que ocurrir para que se empiece a hablar de las condiciones precarias en las que viven y estudian. Pero hoy lo vemos y no lo debemos ignorar. He leído la miriada de comentarios en noticias, blogs y publicaciones en redes sociales. He visto la descalificación y los insultos en los que están cayendo las personas al comentar y opinar. He visto todo esto con mucha tristeza e impotencia.

He leído y visto las condiciones deplorables en las que viven y de donde brotan para buscar una educación que les permita ser maestros y continuar con la educación y la movilización de los millones de pobres que no pueden cubrir sus necesidades básicas. He visto la polarización, la movilización de estudiantes de todos los sectores sociales y puntos del país, el cierre de los caminos, el enojo, la rabia y el fastidio. He visto los rostros de tristeza de los padres que exigen les devuelvan a sus hijos. He leído con incredulidad a aquellos que parecen olvidar que a pesar de sus pecados y errores esos estudiantes son personas y por ninguna razón merecían ser asesinados ni desaparecer.

Por un lado están las personas que descalifican al gobierno ratero, asesino como lo califican. De otro lado están los que condenan a los jóvenes desaparecidos por rateros, militantes y anarquistas provocadores mediocres que no aportan nada a la educación del país. A las personas que han sufrido los abusos de los normalistas y ahora critican a todos aquellos que los defienden les pregunto ¿qué persona merece que le corten el rostro y le saquen los ojos? ¿Qué persona merece ser levantada por la policía y no volver a ser vista sin explicación ni justificación legal? ¿Qué persona deja de ser persona para merecer ese trato inhumano? Le pregunto a todos los santos que critican y descalifican ¿y si fueran tus hijos?

Perspectiva, lo que hace falta es eso. No son unos santos, ninguno de nosotros lo es, pero ningún tipo de pecado o error merecer ser castigado de esa forma. No hay que perder la perspectiva.