Mes: febrero 2015

La Palabra

Imposible seguir escuchando.
Las palabras nos alejan de donde estamos.

La vista no descansa.
No hay descanso para los ojos.
No hay descanso pues cada texto
evoca un nuevo lugar.
Algo que vive.
Algo que enerva,
que se mueve
y trasciende la hoja
sin hogar que lo acoja.
No le queda más que la mirada,
los ojos del espectador cautivo.

Las palabras pueden hacerte sentir,
pueden darte mundos y mentiras,
realidades y desventuras.
Siéntelas hablar
a través de mí,
a través de ti;
como si todo lo que deseo
es esta palabra
concentrada en este día,
en esta hoja, una parte de mi interior.

Todo es el deseo que trasciende 
la nada de la hoja, del ojo
del observador que busca
lo que se desvanece en el aire,
que me abarca como si me pudiera romper.

-Ave Literaria

JUGAMOS

Jugamos a escondernos
entre abedules forrados de alivio
olvidando el perdón entre sus hojas.

Corrimos entre rosales de olvido
deseando sangrar nuestras ofensas 
entre las espinas, en cada rasguño.

Olvidamos jugar a querernos,
en el campo abierto
bajo el sol
entre valles verdes y campos amarillos
sobre la tierra, cubiertos de hojas
bajo la lluvia y el frío
sin sombras que ocultaran
ni follaje que cubriera
lo que temíamos mostrar.
Jugamos a que nos conocíamos,
a que sabíamos amar
deseando que fuera verdad.—Ave Literaria

Vida, amante

Gracias, dulce amante,
por ser mi noche
aunque el pasado te olvide
el futuro te perdonará.


Mi ausencia será un recuerdo
de un sueño olvidado
vivido en la realidad
sacado de la nostalgia
escondido en la perpetuidad.


Lustra mis sonrisas
en tus memorias perdidas
borra mis entradas 
del diario de tu morada
agenda el reencuentro
en el momento que acaba el tiempo.


Es ahí, en esa dimensión
desconocida, perturbada
por sonrisas trastornadas
de manicomios y asilos de verdades.
Es en esas manías 
ocultas a la luna
relucientes como el sol
donde te quiero poseer.
Cordura evasiva, locura perpetua
líbrame de tu encanto,
del manifiesto agarre
de la aprehensiva vanidad.


Vida, vieja amiga, difusa enemiga
intenta ocultarme en tu banalidad.


—Ave Literaria

Camino en el inferno

Estoy intacto y me da lo mismo.
Estoy entero y no me importa.
No comprendo la rebeldía. 
Estoy vacío y es igual.
No sé distinguir
entre cadáver y animal.
Soy herencia del saqueo,
sacrificios para mí.
No soy lucha, soy pereza.
Soy pereza y no te importa.
No soy lucha soy olvido
herencia sin memoria
cargado de vicio.
Sufrimiento enraizado
en repugnancias y traiciones.
Me azota, me derriba, me arrastra.
Inocencia sin emociones.
Bajo la luna, oculto del sol,
vivo y respiro en la sombra
de glorias fenecidas.
Camino sobre mi hastío
el desierto y la cólera embrutecida.
¿A qué me vendo ahora?
¿Cuál será el precio?
¿Qué quiero?
¿Cederé principios, valores o cometidos?
¿Pisotearé corazones?
¿Queda algo por ceder?
Camino sobre la sangre,
la herida que no sabe cerrar.
Camino sobre la sangre de mi verdad.

—Ave Literaria