Mes: marzo 2015

Hablemos de libros. Nada – Janne Teller

En la tercera entrega de hablemos de libros toca el turno de la controversial novela para jóvenes de la escritora danesa Janne Teller: Nada.

Es una obra de narrativa ligera que se lee con facilidad y te sorprende e incomoda con la misma facilidad. Es un libro fantástico que vas a amar o a odiar.

El video contiene Spoilers.

Odisea

Recuperarse de una relación es toda una odisea. Ulises regresando a Ítaca, de la guerra, para ver a su amada pero a la inversa. Salir de una relación es alejarnos de la persona que amamos (o amábamos) para dirigirnos a un guerra sin cuartel con nuestros sentimientos y emociones desenfrenadas y alteradas. No sabemos si podremos volver a la tierra que habitábamos antes de conocer y vincularnos con esa persona, desconocemos en qué condiciones se encuentra nuestra isla (que ahora parece desierta y abandonada), pero debemos volver y re-descubrir lo que es la vida sin esa persona.

Hablemos de libros: El Túnel de Ernesto Sabato.

Segunda entrega de “Hablemos de libros” esta vez hablo de El Túnel de Ernesto Sabato.

Escritor, ensayista y físico Argentino que tuvo mucho éxito con sus tres novelas y su nutrida obra ensayística.

Pasen a ver por qué este libro es parte de mis clásicos.

Ensayo sobre el absurdo: Gustos.

Soy muy protector de mi gustos. Creo que toda persona lo es, no conozco a una persona que disfrute el que critiquen a sus artistas, películas, libros, autores, músicos o discos favoritos. Es común encontrar a personas que se alteran como fanáticos religiosos viendo a su deidad ser profanada por alguien más, cuando alguien habla mal o en contra de alguno de sus gustos.

Hubo una época en la que, al estilo del Quijote, enfundaba mi armadura de juicios y críticas para pelear contra todos aquellos que leían, escuchaban, veían, consumían, usaban productos comerciales sin (en mis ridículas ideas) pensar en lo que estaban haciendo. Este tipo de batalla, en la que pretendes salvar a la humanidad de sí misma y de sus malos gustos, es una guerra sin sustento, sin sentido y sin justificación.

Klosterman tiene un ensayo en el que habla de la música que es más consumida por la población y dice que aquellos artistas que son más consumidos son los que dicen las cosas más claras, se adaptan a la realidad del momento y su falta de innovación es porque sólo se adaptan a lo que la gente va queriendo y son reflejos del presente; estas personas conectan de forma directa con la gente, con las masas que sólo quieren disfrutar de forma natural aquello que quieren leer, escuchar, ver, consumir y usar. Suena como una trivialización de la cultura pop, y lo es, pero no en un sentido negativo. Lo que sucede es que el resto de las personas no entienden al mundo como aquellos que son el centro de la producción literaria, musical, ccinematográfica televisiva y el resto de las industrias de consumo que existen.

Nadie está bien, así como nadie está mal, es tan valido el artista intelectual difícil de comprender como el artista pop que se moldea alrededor de los deseos, las modas y los movimientos que lo mantendrán vigente y popular. Hoy en día son populares escritores como Paulo Coelho, John Green, Rainbow Rowell, Suzanne Collins, E. L. James, Veronica Roth, por mencionar algunos; no tengo nada en contra de sus obras, sé lo difícil que es escribir algo y creo que lo que yo he escrito es inferior a lo que han hecho. Lo que sí puedo decir es que no son del agrado de mi paladar literario y tal vez eso significa que, como lector, no entiendo a la gente y eso me gusta. Disfruto estar leyendo, en este momento, a Chuck Klosterman, Janne Teller, Banana Yoshimoto, Raymond Carver, Anton Chejov, Mo Yan, Yasunari Kawabata, David Foster Wallace y Joan Didion mientras el grueso de la población del mundo lee a los que mencioné antes y sus similares. Tal vez como escritor pueda entender a la gente y pertenezca a la primera lista, pero también existe la posibilidad de que sea parte de la segunda lista y las dos son igual de valiosas.

La mano.

—¿Gustavo?
—Hola, sí, ¿Enrique?
—Sí, mucho gusto.
—Perdón, no creo en dar la mano.
—¿Qué?
—Sí, no creo en dar la mano. No la doy al saludar ni al despedirme.
—¿Cómo? ¿Por qué?
—¿Sabes la cantidad de gente que no se lava las manos al ir al baño, después de comer, al levantar al del suelo, después de tocar una mesa a la que sólo le pasan un trapo sucio de vez en cuando? No gracias. No doy la mano.
—¿No te parece un poco exagerado?
—No, creo que es algo que todos deberíamos adoptar. Se me hace exagerado que se vea como un acto de respeto, de formalidad o de civilidad.
—Por mera cortesía hacia la otra persona.
—¡Cortesía! Ja, ja, ja. Perdona mi risa. ¿Te parece cortesía que alguien estreche tu mano después de haber ido al baño sin lavarla y haber tocado un poste en el metro que han agarrado cientos de manos que han estado en decenas de lugares y que portan millones de quién sabe qué cosas? ¿Te parecería cortés meter la mano al inodoro después de que alguien orinó o defecó ahí? ¿Te ofenderías si no metiera mi mano al agua llena de tus meados? ¿Te parecería normal, sano o sensato que lo hiciera?
—No…
—¡Saldrías corriendo si me vieras hacer eso y aún así esperas que estreche tu mano que es, para fines prácticos, básicamente lo mismo! No voy a estrechar tu mano, la de el vecino, la de mi papá ni la del presidente sólo porque esperan que siga líneas de conducta que alguien decidió, hace años, que marcarían el protocolo civilizado, al saludar a alguien, sin considerar lo poco salubre del intercambio.
—…está bien, está bien, ya entendí.

Hablemos de Libros: La Insoportable Levedad del Ser.

Si tuviera que elegir un libro o un autor favorito, lo cual es imposible probablemente elegiría a Milan Kundera y su novela La Insoportable Levedad del Ser. Todos tenemos listas de libros fundamentales, aquellos que nos despertaron el amor a la lectura, aquellos que nos hicieron pensar de otra forma, aquellos que nos enamoraron y tantas otras razones por las que podemos enaltecer a un libro. Este libro es uno de ellos.

Este libro marcó un parteaguas en mi vida como lector. Lo leí en una época en la que seguía con la inercia de Harry Potter y lo que quería leer eran historias movidas llenas de aventuras. Mis principales lecturas consistían en Fantasía y Novela Histórica. Autores como DAvid Gemmell y Valerio Massimo Manfredi eran mi pan de cada día.

No recuerdo cómo llegó a mí Kundera (seguro fue por mi papá) pero el título apeló a mi adolescente incomprendido, vacío y confundido. Después de Kundera se podría decir que le imprimí seriedad a mis lecturas (aunque no me siento muy cómodo con este término porque de cierta forma discrima el resto de las lecturas que hacía y que sigo haciendo). No hubo marcha atrás, una vez que terminé de leerlo seguí buscando libros que se enfocaran en la persona, en la psicología del personaje y que ahondaran en temas complejos.

Hay quienes dicen que la lectura por moda no lleva a ningún lado, yo creo que los lectores evolucionan y leer bestsellers es un punto de partida.

Con este introducción les comparto mi primera reseña en video, aunque más que reseña es una invitación a hablar de libros.

Ensayo sobre el absurdo: Sobre crear.

Gracias a Ave Literaria he tenido la oportunidad de conocer a diferentes artistas, de diferentes áreas y con distintos niveles de profesionalización. Al hablar con estas personas no descubrí el hilo negro del arte al llegar a la conclusión de que todo artista necesita apoyo.
Se sorprenderían de la cantidad de personas que desean, piden y hasta exigen que les regales tu obra. Las personas crean por diferentes razones y casi siempre no es con el fin de lucrar, es por un impulso creativo, una necesidad de expresión y amor al arte. Esto último (el amor al arte) no significa que no esperan algo a cambio o que no lo necesitan. Hay quienes crean a partir de la comodidad de una seguridad económica que les permite no preocuparse por esa parte y hay quienes lo hacen a partir de una situación económica precaria y ante la disyuntiva de comer, pagar las cuentas y crear tienen que optar por buscar la forma de hacer las primeras dos. Desarrollo esto para responderle a las personas que esperan las obras de forma gratuita: nos encantaría, pero no siempre se puede porque (como dice el buen Quetzal Noah) de algo tenemos que vivir.
También hay muchas personas que quieren apoyar y esa buena voluntad los lleva a buscar y preguntar cómo pueden apoyar. Esto es muy sencillo. La mejor forma de apoyar es consumiendo, comprando, la obra o las obras de las personas a las que siguen y desean que continúen creando. Siempre que esté dentro de sus posibilidades y quieran ayudar por favor consuman lo que tienen que ofrecer estas personas creativas. Hay artistas que aceptan o piden donaciones y existen personas que desean donar algo para apoyar a sus artistas favoritos. Otra forma de apoyar es recomendando sus obras y las personas creativas; entre más personas los conozcan más posibilidades tienen de que compren sus obras y de que se les presenten proyectos que les permitan seguir con su carrera. Ustedes no lo saben pero su compra, donación o recomendación podría ser la diferencia entre seguir pintando, fotografiando, esculpiendo, componiendo, cantando, tocando, escribiendo o dejar de hacerlo.
Apoyen al arte, porque todos lo consumimos y las personas detrás del arte lo necesitan para seguir. Hay quienes han logrado dar el salto a un panorama más comercial, pero la gran mayoría sigue detrás del telón buscando una oportunidad para “hacerla” o seguir haciéndolo. De los proyectos independientes salen las innovaciones y las personas innovadoras suelen compartir, de forma gratuita, sus obras en sitios como Facebook, Twitter y Tumblr.
Consideren que, aunque, aparentemente, la creatividad no tiene un costo (que sí lo tiene), los materiales sí y el tiempo que se invierte, los sacrificios que se hacen y el resto de concesiones que tienes que hacer para producir una obra, los pueden pagar respetando la autoría, compartiendo las creaciones y consumiendo las obras