Ensayo sobre el absurdo: Intolerancia.

La intolerancia, que por sí misma es ridícula, está llegando a niveles insoportables. La delicada naturaleza y susceptibilidad de las personas es demasiado. Todo nos molesta, hasta las cosas más ínfimas e intrascendentes nos molestan. Hubo quien llegó al grado de decirme que no saliera a caminar con mi perrita, porque ella no sacaba a pasear a su perro y esa es razón suficiente para que yo no deba, o pueda, hacerlo. ¿En qué le afecta a una persona que decida salir a pasear con mi mascota?

Ahora, al parecer, debemos tener a nuestras mascotas en espacios de un metro por un metro o si bien les va de dos por dos (sí, estoy exagerando), lejos de donde lo o la puedan ver nuestros vecinos por aquello de que su existencia (o la tuya) pueda afectar a su delicada y sensible naturaleza. También está prohibido que me perrita huela el muro, la reja, la barda, la puerta o el pasto de una casa; cualquier acción de ese tipo es una ofensa y al parecer la pena es que envenenen a tu mascota. Oler se paga con su vida. Podrán pensar que estoy exagerando, pero no es así. Nuestras reacciones a diferentes eventos, situaciones, gustos, acciones y creencias cada vez son más extremas.

La gente golpea a personas por sus gustos, por su género o aparente falta de género; hay quienes asesinan por no estar de acuerdo con el sentido de humor de otra persona y quienes privan de derechos básicos a quienes no son de su misma raza, sexo o género, a quienes no comparten sus creencias religiosas o quienes no encajan dentro de los estándares sociales que estos desean. Es cosa de detenerse a pensar en cuántos problemas tenemos que van desde equidad de género, discriminación, impunidad, racismo, clasismo, sexismo hasta ignorancia y fanatismo, para darse cuenta que el mundo está enfermo de intolerancia. ¿En serio piensan que estamos haciendo bien las cosas? ¿En serio creen que éste es el camino? ¿En serio no ven la falta de justicia y de sentido en cómo se manejan las cosas?

Ante la magnitud de los problemas que aquejan al mundo, el asunto con el que inicié es una vacilada. Lo es, por eso lo escogí para iniciar. Creo que como sociedad (y en algunos casos también como individuos) somos eso, una vacilada, una ridiculez, un chiste; somos un abuso tras otro cuyas razones y justificaciones son tan absurdas y pequeñas como molestarse porque un perro olfatea el pedazo de pasto frente a tu casa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s