Cuentos

Absorto en sus pensamientos

El viento quemando tu rostro, tu cuerpo temblando en su vacío, la mirada reclamando su sentido, el morbo asomándose en el pigmento resaltando tu trastorno. Tu triste imagen se concilia con el frío, nadie percibe, todos enfrascados, todos perdidos.
Cuestionas tu tristeza, la pesadumbre llena de melancolía, consume toda la energía ¡Que frío hace! Tórrido y penetrante ¿De dónde vienen tantas emociones? Tu reflexión concluye sin señal de ruptura. Viejas cicatrices, viejos pensamientos, sueños e ilusiones. ¡Es cierto! Todo viene del pasado. Llenos de experiencias, separadas en momentos. Seres Racionales, seres emocionales ¿Qué provoca esta tortura? No hay herida, y aún así el dolor escapa ¿Quién controla esta inundación? Por favor háganla ceder.
…absorto en sus pensamientos, hundido en la melancolía, provocada por la interminable penumbra reflejada en el cielo gris que lo sofoca y acompaña a donde vaya.
¿Qué más queda? Si todo lo cuestiona y nada le responde. ¿Qué hace un extranjero en tierra conocida? ¿Qué hace cuando lo familiar y conocido se vuelve tan introspectivo?
El mundo que lo rodea, el mundo que lo arropaba con su familiaridad cambiante, hoy se encuentra de una forma abyecta ante su mirada. Tan abyecta que la banal vileza del hombre, es solo una circunstancia en su vacía existencia sedada por la amargura.
Es solo un día más, mañana algo nuevo vendrá.

El día más feliz de mi vida

El día más feliz de mi vida fue el día que nací. Me refiero al momento en el que nació la conciencia de mi conciencia y empecé a vivir.
Antes de ese día mi vida era causa y efecto, acción y reacción; sustentados por reflexiones superficiales con el supuesto de racionalidad como base fundamental de mi existencia. ¿Pero es posible tener razón sin conciencia? Ni siquiera se puede tener inconsciencia sin la segunda. Por ello me pregunto ¿Qué era sin la conciencia de mi conciencia?
Puedo suponer que tenía conciencia pero sin estar conciente de ello. ¿De que servía entonces? ¿Qué lograba con mi conciencia inconsciente? ¿Cómo distinguía el bien y el mal? ¿Cómo definía mis preferencias?
En este momento estoy conciente de que vivía bajo el supuesto de una razón que funcionaba sin una conciencia que la sustentara.
La vida en sí es un enigma, nadie sabe cual es su fin, desconocemos la dirección y ni siquiera sabemos si hay un plan maestro. Pero nos aventuramos a vivirla, recorrerla e intentar descifrarla.
¿Qué nos mueve a seguir un destello intermitente de luz? Con frases como “disfruta el camino” el paisaje de un camino lleno de incertidumbre, con una vista miope y cegados por las tinieblas. ¿Qué nos hace seguir avanzando? En muchos casos la inconsciencia. Nada mas hace falta mirar a tu alrededor para encontrar a singulares ejemplos de personas moviéndose en una fantasía producida por su miopía, cegados por los colores y el movimiento que ven a dos centímetros de su rostro, olvidándose del gran panorama encerrados en la ignominia del hombre post-moderno, pragmático y superficial. Guiados por el placer instantáneo, olvidándose de su conciencia atrapada en lo profundo de su ser por su inconsciencia. Me pregunto ¿esto es la esperanza o algo nuevo? ya que esa cosa del pasado se encuentra relegada, en el mundo moderno, a la pobreza. Porque a los pobres lo único que les queda es la esperanza. Esperanza de que su sufrimiento dará frutos en la siguiente vida, o de que las cosas ya no puedan caer más y solo les quede ir hacia arriba y su suerte cambie.

Infantilidades, compromiso y amor

Tuvimos una visita inesperada, en medio de nuestras diferencias apareció ese personaje infantil que había desaparecido. No fue una sorpresa grata, ni una visita bienvenida, al menos no de mi parte. Ingenuamente pensé que las actitudes infantiles habían quedado atrás, enterradas en el pasado, vestigios de lo que alguna vez fue, de lo superado.

Lo que uno piensa, o espera, nunca es igual a la realidad, supongo que por eso dicen: “si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”.

La verdad siempre esperamos que las personas actúen o respondan como nosotros queremos, olvidando que cada cabeza es un mundo y cada mundo tiene sus propios deseos, anhelos e ideas. En pocas palabras cada persona vive su propia realidad y difícilmente la realidad de uno será igual a la de otro.

Caras vemos, contexto o circunstancias no conocemos. Por eso es que al conocer a una persona el azar desempeña un rol más importante del que quisiéramos reconocer. No basta con conocer a la persona indicada, o deseada, afecta el momento y las circunstancias en las que se conocen.

Un día cualquiera podrías conocer a “la persona de tu vida”, pero si el momento no es el ideal probablemente perderás esa gran o interesante oportunidad.

Lo bonito es que no todo estará perdido, conocerás una gran cantidad de personas que podrán ocupar ese lugar. Lo que necesitan para que funcione (con una de esas personas “ideales”) es compromiso. El amor es compromiso y, el amor, como tal debe ser la base de toda relación; por lo tanto la base de una buena relación es el compromiso mutuo. Eso junto a otras condiciones como buena comunicación, confianza y empatía; son lo necesario para cualquier relación amistosa, familiar o amorosa.

Todo esto derivado de un desplante infantil. Recuerda, no le puedes pedir peras al olmo.

Hojas

Esperando fueron pasando las hojas. Las hojas de mi vida, aprovechadas o desperdiciadas dependiendo de la perspectiva. Los libros, las hojas de las vidas de otros, plasmadas en obras a las que se entregaron en cuerpo y alma, recorridas por mis ojos, son tiempo prestado. Por eso el tiempo ya no lo mido con tiempo, paso de lo intangible a lo tangible, el tiempo en mi vida se mide con hojas. Hojas en blanco es tiempo disponible, hojas usadas es el tiempo transcurrido, el pasado visible. El presente es la idea atorada en el espacio entre el futuro en blanco y el pasado escrito.

El conjunto de hojas usadas (escritas a mano, a máquina, impresas, digitales o simplemente garabateadas) y leídas, constituyen el tiempo transcurrido en mi vida. Las hojas vacías o sin leer, son las oportunidades que me depara el futuro.

Lamentablemente aquí tampoco puedo detener y manipular el tiempo a mi capricho, porque siempre hay hojas vacías y cada vez aparecen más hojas sin leer. Estoy a merced del papel. La única forma de detener al tiempo sería parando la producción en todo el mundo, no más papel, no más literatura; y leyendo todo lo que exista. Pero el mundo es muy grande y el conocimiento colectivo todavía más grande, entonces el tiempo sigue avanzando.

Hoja tras hoja las vidas pasan, se entrelazan historias, terminan historias y la pluma sigue, continúa trazando caminos y destinos, continúa pasando el tiempo.

Joven Adulto

El joven está cansado, vive la vida mortificado, ¿Qué nos orilló a dejar de divertirnos y empezar a preocuparnos? Me rehúso a madurar, le rehúyo a la responsabilidad; le daré la espalda y lo ignorare hasta que desaparezca, de niño siempre funcionaba, si no quiero no tiene porqué suceder, si no quiero no tengo porqué cambiar. La vida es simple, ¿en qué momento me empecé a preocupar? No lo sé, debo regresar a la simplicidad de la felicidad. Debo continuar con el relajo y el festejo, soy joven, no tengo necesidad de sufrir ni preocuparme. Sólo sufro cuando deseo, cuando creo que vale la pena, sufro cuando amo o no recibo lo que quiero, pero ¿para qué necesito la responsabilidad? Eso se lo dejo a mis papás, ellos son los que se encargan de todo.

Ya no es tan sencillo y lo veo, ya no es como si pudiera esconderme bajo la sábana y estar protegido de lo que viene, lo que no existe o lo que imagino. Las cosas ya son una realidad, el futuro está más cerca y lo percibo, lo respiro y lo siento, me provoca y nunca lo alcanzo, me molesta y me preocupa… me estresa.

¿Qué es eso? Yo antes no vivía con el estrés, ahora parece ir de mi mano. Cada paso que doy hay algo que me mortifique: si no es la escuela, son mis padres, si no son mis padres es la novia, si no es la novia son mis amigos, si no es amor ni amistad es mi mente, sólo me deprimo. No necesito más, no deseo más, apenas y puedo con lo que tengo. Es tan confuso y tan real, es tan palpable que asusta, pero yo no le temo a nada ya soy lo suficientemente grande como para entender, pero lo convenientemente chico como para no desear y no necesitar lo que viene, es cosa de grandes y todavía soy pequeño…

Me asusta el tiempo, aunque ya he aprendido con el paso de los años, que el tiempo es una variable que no controlo, que siempre es constante y traicionera, pocas veces tu amiga y fiel como nadie. Tiempo es lo que me hace falta pero entre más pasa, más temo, estoy más cansado y más perdido, sencillamente más confundido. La pubertad fue complicada, las hormonas las emociones, los cambios, el crecimiento, lo nuevo y mi latente curiosidad; ahora veo que no fue nada comparado con lo que viene, de golpe he crecido, o creo hacerlo, pero debo haberlo hecho porque lo necesito, el problema es que no lo quiero…¿o sí?, ah! ¡Qué miedo! ¿Alguien podría detenerlo? ¡Por favor! necesito parar, bajarme un rato y pensar. Tiempo es justo lo que no tengo, parar es un lujo que no me puedo dar, demasiados sueños, demasiadas metas, no hay forma de descansar, al fin soy joven, tengo energía y soy el futuro ¿o seré ya una realidad?

Nunca había tenido tanta claridad y deseado no entender. Sé qué tengo que hacer y qué sucede, pero no es como lo imaginaba, ni cercano, ni mágico, ni feliz. Soy pero no soy, soy pero no deseo ser, quiero pero hay mucho que hacer.

Decisiones, decisiones, responsabilidades y madurez, el problema es que no soy ni la mitad del adulto que creía ser, no soy independiente como quisiera, ni responsable como debería, ya debería serlo…o al menos eso creo…

Todos tienen guías, consejos y experiencias, la verdad es que ninguna me interesa, su vida no es como la mía y no podrían entender. No hay respuestas correctas ni decisiones acertadas, eso dicen, pero yo creo tener la razón, o al menos lo creía hasta ayer, ahora tengo miedo, pero no debo mostrarlo soy fuerte, maduro y entero ¡todo un adulto! Con necesidades de pequeño y asustado como nunca antes. Los amigos van y casi ninguno viene, antes era más sencillo, los hacía por montones y todo mundo era sustituible, “no me importa que se vaya al fin el se lo pierde, no sabe qué se está perdiendo” JA JA JA el tiempo me ha hecho más sarcástico. Mi presente es otro, mi realidad más dura, me quedan pocos amigos, sólo los verdaderos, bueno eso creo, al menos hay muchas experiencias a su lado, me conocen mejor que cualquiera, lo bueno es que han sido fieles y constantes ¡oh cuanto los quiero! Es que ya no sabes en quién confiar, mis compañeros en el futuro serán mi competencia, debo mostrar que soy superior, resaltar sobre los demás, el mundo es cruel y los trabajos escasos, no me puedo dar el lujo de confiar ya que lo que importa ahora es trabajar, arrear y sacar las cosas adelante porque todos son unos ineptos. La verdad ¿Qué haría mi equipo sin mi? Pero déjame te digo que soy humilde, antes sí era arrogante ahora estoy más centrado, ya no deambulo, ya sé hacia donde voy y eso lo importante… ¿verdad?

¿Quieres que te hable de amor? No sé por dónde empezar, bueno la verdad es que no hay mucho que decir. Mis experiencias me han demostrado que no puedo entregarme tan fácil, hay q fijarse bien, aunque siendo honesto, uno no decide a quien amar. Ya no soy tan impulsivo como antes, ya domino más mi corazón y la que manda es la razón. Sí, me han lastimado y por eso sé que será difícil encontrar a alguien que me ame y sea perfecta, bueno si sigo soñando, pero debo ser realista: eso no va a pasar. Concluyo como cualquier plebeyo del amor “todas son iguales” uno cree que encontró todo lo que quería y al día siguiente te traicionan o pierden el encanto, es extraño y no lo entiendo ¿Cómo sé si estoy amando? ¿Cómo sé si es real? He creído amar tantas veces que ya no sé si ha sido real, uno cree amar y al día siguiente se da cuenta que no, entonces ya no sé si en verdad he amado, esto es muy complicado mejor hablemos de otra cosa.

La vida, mejor no hablemos de eso, o bueno hemos estado hablando de eso todo el tiempo ¿no? La vida es y nunca deja de ser, no sé cómo lo veas tú, pero así lo siento. No, no me fijo en lo que diga la gente de mí, sólo me interesa mi opinión, ¿los demás qué van a saber de mí?, no han estado ahí ¿Qué derecho tienen de juzgar y criticar? No saben nada, el problema es que no miden sus palabras, pero te repito no me importa lo que opinen de mí, para eso tengo a mis amigos ellos siempre me dicen la verdad, por eso los quiero. Pensándolo bien puede que sí me afecte lo que opinan de mí, pero pocas veces, depende de la persona que lo diga. El problema es que luego critican sin saber, o juzgan sin entender porqué, nadie sabe de dónde viene todo, nadie se mira antes de criticar, nadie se conoce. No me digas que tú te conoces bien ¿Cómo te puedes conocer si vives tu vida mirando a los demás?

 

(Imagen de Salvador Dalí)

El poeta.

El poeta afirmaba haber tenido una vida plena. Tres matrimonios exitosamente fallidos. cuatros hijos amorosamente distantes. Tres perros y dos gatos. Presumía haber vivido en cinco países y catorce ciudades. Era famoso por hablar siete idiomas, tres de ellos perdidos con él. Eran conocidas sus aventuras, los célebres deslices y las destacadas discusiones intelectuales de las que siempre salió avante. El poeta poseía una vida codiciada por los biógrafos, que relamían sus labios pensando en todo lo que podrían decir sobre semejante figura tras su partida.

El poeta murió ayer y hoy los biógrafos, con gran pesar, cambiaron de género sus obras, de biografía a ficción. Sus tres matrimonios fueron ficticios, no tiene hijos, perros ni gatos. Pasó su vida en un mismo cuarto y sólo conocía el idioma de la poesía. El poeta vivió a través de sus obras y de sus letras no trascendió.
Ave Literaria

Diario de una psicópata

Me detuve, con el cuchillo firme sobre su cuello, una duda me embargó. No la podía matar. Una fina línea de sangre se dibujó en su cuello. No vi miedo ni alivio en su rostro, sólo confusión. Siento que conozco ese rostro, me es familiar, como el rostro de una mujer que solía conocer sólo que más arrugada.
No la degollé. Di dos pasos atrás, ella imitó mis movimientos, media vuelta y echamos a andar en direcciones contrarias.
¿Quién es y de dónde la conozco?
No es común que encuentre rostros familiares. No es común que perdone a mi víctima. Nadie sobrevive cuando me ven blandiendo un cuchillo. Nadie sobrevive una vez que hay sangre. Pero ella se fue con su raya en el cuello, confusión en el rostro y una gota de sangre escurriendo.
 
¿Quién es? ¿Por qué la dejé ir?
Llegué a mi trabajo sin resolver este enigma.—Buenos días — saludo a la recepcionista mientras pienso en ese rostro…

—Buenos días — me responde.

Me es tan familiar…—Buenos días — me dice el contador.

No conozco a nadie de esa edad…—Buenos días — le respondo con una sonrisa fingida.

No se asustó, estaba confundida…—Buenos días —saludo a mi vecina de cubículo.

Y asquerosamente arrugada…—Buenos días linda —al verme me detiene mi compañera con evidente sorpresa. —¿Qué te pasó en el cuello? ¡Tienes una ligera cortada!

 
Una línea roja con una lágrima de sangre. Sonreí.