Reflexiones

Inventos de la humanidad: los sentimientos

¿Los sentimientos existen por sí mismos o fueron inventados por nosotros? ¿Si no existiera la humanidad existirían los sentimientos?

Como cualquier concepto, los sentimientos son creaciones verbales de la humanidad para darle forma y aterrizar ideas que no se pueden visualizar. Este tipo de conceptos van desde las emociones hasta las matemáticas.

Parece fácil argumentar que los sentimientos existen porque los sentimos, así como los colores existen porque los vemos y los sonidos también porque los escuchamos. Pero si un árbol se cae a la mitad de un bosque y nadie lo ve, lo va a ver ni lo verá, ¿en verdad ocurrió? Para el árbol en cuestión es absoluta su veracidad, para una persona que no sabe de la existencia del árbol esto no ocurrió.

La verdad depende del ángulo con que se mire. Toda visión parte de supuestos que debemos aceptar como sociedad para poder partir de esa base y formular un modelo coherente. Los sentimientos parten del supuesto de que todos sentimos lo mismo, de que nuestras experiencias son semejantes y por lo tanto comparables. Asumimos que nuestra visión del azul es igual para todos y no nos detenemos a pensar en que podríamos verlo de forma diferente y experimentarlo de forma diferente porque al final del día todos estamos de acuerdo en llamarlo azul.

Si la humanidad no existiera los sentimientos seguirían existiendo, aunque podrían pasar desapercibidos. Nosotros hemos analizado estas sensaciones, las hemos catalogado y llegamos a un acuerdo social para entenderlas como emociones. El resto de las especies parecen poder sentirlos, pero no los analizan como nosotros, para ellos las emociones se quedan en el nivel instintivo que producen acciones y reacciones. La humanidad ha superado al instinto y ha buscado racionalizar la vida. Por lo tanto nosotros inventamos a los sentimientos, tanto como ellos, y el resto de nuestras experiencias, nos han inventado a nosotros.

Me enamoré de un artista en Internet

Es muy fácil enamorarse de una idea alimentada por lo que vemos en una pantalla y nuestra imaginación. Veo a una persona en un video, leo a una persona en una página, entro al mundo de un personaje en una serie o una novela, escucho las composiciones de un músico, me atrapa la pintura de alguna artista; hay tantas formas de experimentar las creaciones de las diferentes personas que comparten su creatividad en Internet, que seguido nos confundimos.

A veces pensamos que nos enamoramos de equis persona, que la conocemos, que la entendemos y que seguro nos comprendería y nos identificaríamos si nos conociéramos. Llegamos a pensar que es una pena que no nos podamos conocer porque parecemos creados para conectarnos. “No fue casualidad que encontrara esto, fue el destino que me está señalando a un alma gemela.” Pero no es así (tal vez un pequeño porcentaje de los casos sí podrían ser así, pero sería una cifra cercana a 1 en un millón), no estamos conociendo a una persona a través de las mínimas gotas que nos caen sobre esas personas y sus vidas. Hay que pensar en lo complejos que somos, en lo complejas que son nuestras vidas y comparar eso con lo que podemos ver de esa persona en lo poco que comparte en Internet. También debemos considerar que lo que nos comparte es una selección de sus obras, de su trabajo, y que eso implica ver el 0.00000001% de esa persona, porque ver su trabajo o su arte no es conocer a una persona.

Hay personas que tienen la fortuna de pasar su vida entera con alguien a quien aman. Se conocen desde pequeños, se van acompañando en su crecimiento, se enamoran, se casan y se acompañan hasta su muerte. Estas personas mueren sintiendo que conocieron a su pareja a fondo y que nunca la conocieron del todo. Es complicado llegar a conocernos, a la perfección, a nosotros mismos a lo largo de nuestras vidas y si no podemos con nosotros conocer a alguien más resulta imposible. Tomando esto en cuenta la idea de conocer a una persona a través de unos videos, unas canciones, unas frases, unos libros, actuaciones, series o películas es improbable.

Tal vez lo que ocurre es que nos enamoramos de una idea o una ilusión; tal vez nos estamos enamorando de nosotros mismos porque estamos proyectando nuestra forma de ser y de pensar en la imagen de alguien en Internet; tal vez nos enamoramos de lo que representan; tal vez es una atracción que estamos inflando; tal vez estoy equivocado y sí es amor; tal vez, pero no estamos conociendo a una persona, estamos alimentando una idea.

Si se rompe lo arreglas

Si algo está roto lo arreglas o lo reemplazas, así de simple. Al parecer la vida puede ser tan directa como eso, nosotros la complicamos agregando variables, a decisiones sencillas, que complican la ecuación. Si le preguntas a un niño qué hacer en equis escenario, te dará una respuesta sencilla; si le preguntas a un adulto, te dirá que es complicado, que depende, que lo tiene que pensar o te hará preguntas para entender mejor la situación y las variables implicadas en el problema. 

Todos empezamos con la simplicidad y coherencia de un infante. La vida es sencilla, la curiosidad abunda y nos maravillamos con facilidad. Los años nos van complicando, agregan capas a nuestra simpleza, opaca os la curiosidad y vamos distanciándonos de nuestra capacidad para maravillarnos. Si algo se rompe encontramos la forma de seguir usándolo sin tener que hacer un arreglo complicado, buscamos la opción más barata y esto incluye el reemplazar lo dañado. Nos volvemos seres prácticos, al menos eso creemos; de niños éramos prácticos y no lo sabíamos, de adultos pensamos que somos prácticos e ignoramos que dejamos de serlo.

Si algo no se rompe no lo arreglamos, tal vez lo reemplazamos (si encontramos algo mejor), aunque también arreglamos lo que no está roto y dejamos sin arreglar lo que sí lo requiere. Las cosas ya no son blanco y negro, navegamos la gama de grises a nuestra conveniencia gritando que todo es más sencillo y que no todo es blanco y negro al mismo tiempo. Amamos los discursos totalistas que se contradicen. Hoy todo es blanco, mañana será negro y ayer fue gris. 

¿Cómo se arregla lo que no está roto pero requiere atención? ¿Cómo se ignora lo que está dañado? Un niño no puede sobrevivir sin un adulto y un adulto necesita la visión del niño. La inseguridad de cada persona hace del absoluto el rey tuerto en la tierra de ciegos.

Hagamos ruido, anulemos el voto

Imagina que tu vida está controlada por tus padres (si eres un adolescente o menor no será difícil), cada factor importante de tu vida es decidido por ellos y a veces es seleccionado a través de una votación en la que puedes participar, pero también participan tus hermanas y hermanos (para el escenario tienes varias hermanos y varios hermanos) las opciones por las que puedes votar no salen de ti, las determinan tus padres y tus hermanas o hermanos. Hay ocasiones en las que puedes votar para elegir quién va decidir sobre temas específicos por un periodo determinado, o votar por quiénes serán parte del consejo que elige las opciones y que toma decisiones de tu vida. Estas personas deciden qué vas a hacer los fines de semana, qué actividades extra curriculares realizarás por las tardes, quiénes serán tus amigos, qué vamos a comer, qué vas a beber, cuánto dinero vas a recibir de tus padres, cuánto dinero te quitarán y quién se lo quedará, deciden a qué escuela vas a ir y qué vas a estudiar; sus decisiones abarcan cosas desde cosas grandes hasta cosas detalles como qué ropa vas a usar. 

Esto suena exagerado porque lo es, pero debemos admitir que es bueno contar con estructura y orden, así como con la orientación y educación de nuestros padres; gracias a ellos evitamos perdernos en la anarquía y desperdiciar nuestras vidas sin rumbo, salud, limpieza, educación, etc. 

Ahora imagina que decides no ir a votar por una opción porque nunca es algo que quieres, pocas veces te convencen las opciones y suelen ser más de lo mismo, de lo que ya te tiene cansado y fastidiado. A tus padres no les importa, ellos seguirán proponiendo, votando,decidiendo y tus hermanas y hermanos seguirán participando y determinando el rumbo de tu vida. Un rumbo con el que no estás de acuerdo y del que sientes que abusan a su conveniencia. Qué triste, ¿no?

Imagina que un día vas a votar y te quejas de que no te gustan las opciones, entonces eliges ninguna y dices que anulas tu voto. Lo más probable es que no ocurra nada y el sistema siga funcionando igual. Imagina que la siguiente vez vas y gritas que anulas tu voto. Tus padres se podrían molestar un poco, tal vez te digan que no grites y las cosas seguirían igual. La siguiente vez gritas más fuerte que anulas tu voto, tan fuerte que tus vecinos pueden escucharte. Esta vez tus papás se incomodarían y hasta molestarían, te pedirían que le bajes a tu escándalo porque te pueden escuchar los vecinos. Para la siguiente tal vez convenciste a uno de tus hermanos o una hermana y ya no eres la única persona que grita que anula su voto. Así sigues convenciendo a gente y haciendo ruido, hasta llegar al punto en el que hay más votos anulados que votos; el escándalo es tal que tus papás tienen que hacer algo porque sienten las miradas de desaprobación de los vecinos y los escuchan hablar de ellos, tal vez hasta un vecino vaya y diga algo al respecto.

Imagina que no es este extraño escenario con tus padres sino el gobierno y tú como ciudadana o ciudadano. Muchas personas están decepcionadas y cansadas de los políticos (estoy hablando de México, pero podría ocurrir lo mismo en otros países) y no quieren ir a votar porque sería votar por los mismos. Creo que no ir a votar es un error, también creo que votar por personas que no nos aportan y en las que no creemos ni confiamos es un error, por eso pienso que lo mejor que podemos hacer es anular nuestros votos. No hemos visto una elección con un número avasallador de votos anulados. ¿Qué pasaría si hubieran más votos anulados que votos por el candidato ganador? Con que vote una persona la elección es válida, pero el mensaje sería claro y la prensa internacional no dejaría de resaltarlo. Hagamos ruido, mostremos nuestra inconformidad, una forma es anular el voto, ¿qué otras se te ocurren? 

Perdiendo

Cosa extraña, hace unos días estaba viendo fotos con mi familia. Teníamos varios años sin hacerlo, sin sacar los viejos álbumes y dedicar un rato a revisarlos, rememorar y observar en silencio entregados a nuestros pensamientos. Las fotos me permiten conocer a mis primas y primos de bebés, a mis tías y tíos de niños y a mis abuelitos como padres jóvenes y no abuelos. Soy de los más jóvenes de la familia y sin fotos no podría conocer la infancia del resto, por eso aprecio mucho las fotos familiares, adoro ver a mi familia en sus inicios y en pleno crecimiento. Debo hacerlo más seguido, mientras pueda, porque uno no puede confiarse, la vida no es eterna.

Lo mejor del ejercicio fue ver a mi abuelito (del lado materno) de cincuenta años. Hoy supera los ochenta y su salud no es la mejor. A los cincuenta estaba entero, fuerte, erguido, joven, el roble que conocí durante años hasta que un día dejó de serlo. Fue repentino, cuando le iba mal la gripa le duraba más de una semana, eso era lo más enfermo que lo había visto en toda mi vida. Un día se vino abajo y ya no se levantó.

Resulto curioso que el haber sido muy saludable resultara ser algo negativo, no sabe estar enfermo, no sabe sentirse vulnerable y no sabe hacerse a la idea de que las limitaciones no significan que la vida se haya terminado. La persona de las fotos, aquel hombre de cincuento años alegre, atractivo, orgulloso, está desapareciendo; cada día un poco más. Me costó mucho trabajo aguantar las lágrimas que me acosaron mientras lo veía en fotos. No quiero que sea aquella persona de hace treinta años, no sé cómo explicarlo, las palabras me fallan. Lo estamos perdiendo en vida, cada día desaparece un poco de esencia, de su persona. Temo llegar un día y encontrar una carcasa que respira pero dejó de ser.

Ensayo sobre el absurdo: Gustos.

Soy muy protector de mi gustos. Creo que toda persona lo es, no conozco a una persona que disfrute el que critiquen a sus artistas, películas, libros, autores, músicos o discos favoritos. Es común encontrar a personas que se alteran como fanáticos religiosos viendo a su deidad ser profanada por alguien más, cuando alguien habla mal o en contra de alguno de sus gustos.

Hubo una época en la que, al estilo del Quijote, enfundaba mi armadura de juicios y críticas para pelear contra todos aquellos que leían, escuchaban, veían, consumían, usaban productos comerciales sin (en mis ridículas ideas) pensar en lo que estaban haciendo. Este tipo de batalla, en la que pretendes salvar a la humanidad de sí misma y de sus malos gustos, es una guerra sin sustento, sin sentido y sin justificación.

Klosterman tiene un ensayo en el que habla de la música que es más consumida por la población y dice que aquellos artistas que son más consumidos son los que dicen las cosas más claras, se adaptan a la realidad del momento y su falta de innovación es porque sólo se adaptan a lo que la gente va queriendo y son reflejos del presente; estas personas conectan de forma directa con la gente, con las masas que sólo quieren disfrutar de forma natural aquello que quieren leer, escuchar, ver, consumir y usar. Suena como una trivialización de la cultura pop, y lo es, pero no en un sentido negativo. Lo que sucede es que el resto de las personas no entienden al mundo como aquellos que son el centro de la producción literaria, musical, ccinematográfica televisiva y el resto de las industrias de consumo que existen.

Nadie está bien, así como nadie está mal, es tan valido el artista intelectual difícil de comprender como el artista pop que se moldea alrededor de los deseos, las modas y los movimientos que lo mantendrán vigente y popular. Hoy en día son populares escritores como Paulo Coelho, John Green, Rainbow Rowell, Suzanne Collins, E. L. James, Veronica Roth, por mencionar algunos; no tengo nada en contra de sus obras, sé lo difícil que es escribir algo y creo que lo que yo he escrito es inferior a lo que han hecho. Lo que sí puedo decir es que no son del agrado de mi paladar literario y tal vez eso significa que, como lector, no entiendo a la gente y eso me gusta. Disfruto estar leyendo, en este momento, a Chuck Klosterman, Janne Teller, Banana Yoshimoto, Raymond Carver, Anton Chejov, Mo Yan, Yasunari Kawabata, David Foster Wallace y Joan Didion mientras el grueso de la población del mundo lee a los que mencioné antes y sus similares. Tal vez como escritor pueda entender a la gente y pertenezca a la primera lista, pero también existe la posibilidad de que sea parte de la segunda lista y las dos son igual de valiosas.

Ensayo sobre el absurdo: Sobre crear.

Gracias a Ave Literaria he tenido la oportunidad de conocer a diferentes artistas, de diferentes áreas y con distintos niveles de profesionalización. Al hablar con estas personas no descubrí el hilo negro del arte al llegar a la conclusión de que todo artista necesita apoyo.
Se sorprenderían de la cantidad de personas que desean, piden y hasta exigen que les regales tu obra. Las personas crean por diferentes razones y casi siempre no es con el fin de lucrar, es por un impulso creativo, una necesidad de expresión y amor al arte. Esto último (el amor al arte) no significa que no esperan algo a cambio o que no lo necesitan. Hay quienes crean a partir de la comodidad de una seguridad económica que les permite no preocuparse por esa parte y hay quienes lo hacen a partir de una situación económica precaria y ante la disyuntiva de comer, pagar las cuentas y crear tienen que optar por buscar la forma de hacer las primeras dos. Desarrollo esto para responderle a las personas que esperan las obras de forma gratuita: nos encantaría, pero no siempre se puede porque (como dice el buen Quetzal Noah) de algo tenemos que vivir.
También hay muchas personas que quieren apoyar y esa buena voluntad los lleva a buscar y preguntar cómo pueden apoyar. Esto es muy sencillo. La mejor forma de apoyar es consumiendo, comprando, la obra o las obras de las personas a las que siguen y desean que continúen creando. Siempre que esté dentro de sus posibilidades y quieran ayudar por favor consuman lo que tienen que ofrecer estas personas creativas. Hay artistas que aceptan o piden donaciones y existen personas que desean donar algo para apoyar a sus artistas favoritos. Otra forma de apoyar es recomendando sus obras y las personas creativas; entre más personas los conozcan más posibilidades tienen de que compren sus obras y de que se les presenten proyectos que les permitan seguir con su carrera. Ustedes no lo saben pero su compra, donación o recomendación podría ser la diferencia entre seguir pintando, fotografiando, esculpiendo, componiendo, cantando, tocando, escribiendo o dejar de hacerlo.
Apoyen al arte, porque todos lo consumimos y las personas detrás del arte lo necesitan para seguir. Hay quienes han logrado dar el salto a un panorama más comercial, pero la gran mayoría sigue detrás del telón buscando una oportunidad para “hacerla” o seguir haciéndolo. De los proyectos independientes salen las innovaciones y las personas innovadoras suelen compartir, de forma gratuita, sus obras en sitios como Facebook, Twitter y Tumblr.
Consideren que, aunque, aparentemente, la creatividad no tiene un costo (que sí lo tiene), los materiales sí y el tiempo que se invierte, los sacrificios que se hacen y el resto de concesiones que tienes que hacer para producir una obra, los pueden pagar respetando la autoría, compartiendo las creaciones y consumiendo las obras