Christian Guerrero García

Escaleras que no llevan a nada

Entre la turba
y el páramo sin nadie

tú desnuda, bañada
rodeada de penumbra.
Ilusiones que sólo desgastan
nada menos que nada.

Palabras con vida propia
como pedernales alrededor.
Concédeme el silencio
de tu orgasmo concebido.

Invades mi impetuosidad
floreciendo en llamas.
Senderos de humedad
colapsando mis noches.
Dame el derecho a destruirte
traficando tu vergüenza.
Atraviesas nuestro lugar
cosechando mi candor.

Escaleras que no llevan a nada
las puertas de tu corazón.
-Ave Literaria

Infantilidades, compromiso y amor

Tuvimos una visita inesperada, en medio de nuestras diferencias apareció ese personaje infantil que había desaparecido. No fue una sorpresa grata, ni una visita bienvenida, al menos no de mi parte. Ingenuamente pensé que las actitudes infantiles habían quedado atrás, enterradas en el pasado, vestigios de lo que alguna vez fue, de lo superado.

Lo que uno piensa, o espera, nunca es igual a la realidad, supongo que por eso dicen: “si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”.

La verdad siempre esperamos que las personas actúen o respondan como nosotros queremos, olvidando que cada cabeza es un mundo y cada mundo tiene sus propios deseos, anhelos e ideas. En pocas palabras cada persona vive su propia realidad y difícilmente la realidad de uno será igual a la de otro.

Caras vemos, contexto o circunstancias no conocemos. Por eso es que al conocer a una persona el azar desempeña un rol más importante del que quisiéramos reconocer. No basta con conocer a la persona indicada, o deseada, afecta el momento y las circunstancias en las que se conocen.

Un día cualquiera podrías conocer a “la persona de tu vida”, pero si el momento no es el ideal probablemente perderás esa gran o interesante oportunidad.

Lo bonito es que no todo estará perdido, conocerás una gran cantidad de personas que podrán ocupar ese lugar. Lo que necesitan para que funcione (con una de esas personas “ideales”) es compromiso. El amor es compromiso y, el amor, como tal debe ser la base de toda relación; por lo tanto la base de una buena relación es el compromiso mutuo. Eso junto a otras condiciones como buena comunicación, confianza y empatía; son lo necesario para cualquier relación amistosa, familiar o amorosa.

Todo esto derivado de un desplante infantil. Recuerda, no le puedes pedir peras al olmo.

Hojas

Esperando fueron pasando las hojas. Las hojas de mi vida, aprovechadas o desperdiciadas dependiendo de la perspectiva. Los libros, las hojas de las vidas de otros, plasmadas en obras a las que se entregaron en cuerpo y alma, recorridas por mis ojos, son tiempo prestado. Por eso el tiempo ya no lo mido con tiempo, paso de lo intangible a lo tangible, el tiempo en mi vida se mide con hojas. Hojas en blanco es tiempo disponible, hojas usadas es el tiempo transcurrido, el pasado visible. El presente es la idea atorada en el espacio entre el futuro en blanco y el pasado escrito.

El conjunto de hojas usadas (escritas a mano, a máquina, impresas, digitales o simplemente garabateadas) y leídas, constituyen el tiempo transcurrido en mi vida. Las hojas vacías o sin leer, son las oportunidades que me depara el futuro.

Lamentablemente aquí tampoco puedo detener y manipular el tiempo a mi capricho, porque siempre hay hojas vacías y cada vez aparecen más hojas sin leer. Estoy a merced del papel. La única forma de detener al tiempo sería parando la producción en todo el mundo, no más papel, no más literatura; y leyendo todo lo que exista. Pero el mundo es muy grande y el conocimiento colectivo todavía más grande, entonces el tiempo sigue avanzando.

Hoja tras hoja las vidas pasan, se entrelazan historias, terminan historias y la pluma sigue, continúa trazando caminos y destinos, continúa pasando el tiempo.

Piedras

Apilas tu lejanía. Tótem de ausencia.
La carretera del silencio que nos divide.

Me recuesto en un lecho de rocas
herencia de nuestros encuentros,
acontecimientos irreductibles.

En la imagen de sí mismos
está el consuelo del dolor,
de la luz y de las mismas piedras.

Imágenes del cielo derrumbándose.
Sobre sí mismo.
Sobre nosotros.
Sobre mí.

Irreductible soledad.
Cosechando piedras 
llenas de dolor.

-Ave Literaria

Huir de mí

Te huyo a ti,
en el espejo.
A ti, en mi mente.
 
Huyo de ti,
recuerdo.
De ti, anhelo.
 
Huyo de mí,
fantasmas.
De mí, mi yo
desenmascarado.
 
Le temo a sentir.
A recordar.
A pensar.
Al recuerdo,
mi fascinación por la tortura.
 
Le temo a mí.
Mi confrontación.
Mi realidad.
Mi mente.
Mi ser.
Yo.
-Ave Literaria

De la noche

Te quiero
nada
menos que nada.
La noche que nos llega
de la nada.
Para ti, para nadie
en la noche que no llega
nos envuelve.

Al borde la locura 
se yergue,
indivisible
en el centro del que ama
nada, menos que nada.

Viene una palabra
de ningún sitio
en la noche
de la nada.
La noche que aún no viene
nos envuelve.
Ven de ningún sitio
de mi nada
del te quiero
garabateado
en el muro
de la noche.
-Ave Literaria