corvus

Mañana terminará la espera

¿Qué he logrado?
Mis logros son recuerdos de un pasado que pudo no haber ocurrido, creaciones mentales para llenar un vacío que siempre ha existido y no se había manifestado.
Pareciera que he vivido toda mi vida para llegar a este momento de espera conciente.
Como un felino escondido, esperando la hora de atacar, pero sin una presa ni siquiera un vestigio.
¿Cuándo será la hora de actuar?
Se pregunta quien espera el eterno mañana que nunca llegará.
Esperas toda tu vida a que aparezca el mañana pero llegada la hora, se transforma en hoy, y el mañana se escapa con el cambio de día con los caprichos del lenguaje.
Hoy es un nuevo día y mañana también.

Reconoce…

Reconoce al hombre que reconoce su reflejo. Celebra al hombre que asimila lo que ve, acepta lo que siente y se impulsa de su defecto. Admira al hombre que no teme mostrarse. Felicita al que se conoce y quiere, no por lo que tiene sino por lo que nunca será.
Admite que no hay tal hombre y que no podrás reconocerlo. Estás tan ciego que observas tu imagen sin saber quien eres, observas y juzgas sin saber de donde viene.
Si estando tan cerca no te logras encontrar ¿Quién te podría conocer?
Obsérvate y dime que ves…
No temas a lo que puedas encontrar…

Absorto en sus pensamientos

El viento quemando tu rostro, tu cuerpo temblando en su vacío, la mirada reclamando su sentido, el morbo asomándose en el pigmento resaltando tu trastorno. Tu triste imagen se concilia con el frío, nadie percibe, todos enfrascados, todos perdidos.
Cuestionas tu tristeza, la pesadumbre llena de melancolía, consume toda la energía ¡Que frío hace! Tórrido y penetrante ¿De dónde vienen tantas emociones? Tu reflexión concluye sin señal de ruptura. Viejas cicatrices, viejos pensamientos, sueños e ilusiones. ¡Es cierto! Todo viene del pasado. Llenos de experiencias, separadas en momentos. Seres Racionales, seres emocionales ¿Qué provoca esta tortura? No hay herida, y aún así el dolor escapa ¿Quién controla esta inundación? Por favor háganla ceder.
…absorto en sus pensamientos, hundido en la melancolía, provocada por la interminable penumbra reflejada en el cielo gris que lo sofoca y acompaña a donde vaya.
¿Qué más queda? Si todo lo cuestiona y nada le responde. ¿Qué hace un extranjero en tierra conocida? ¿Qué hace cuando lo familiar y conocido se vuelve tan introspectivo?
El mundo que lo rodea, el mundo que lo arropaba con su familiaridad cambiante, hoy se encuentra de una forma abyecta ante su mirada. Tan abyecta que la banal vileza del hombre, es solo una circunstancia en su vacía existencia sedada por la amargura.
Es solo un día más, mañana algo nuevo vendrá.

El día más feliz de mi vida

El día más feliz de mi vida fue el día que nací. Me refiero al momento en el que nació la conciencia de mi conciencia y empecé a vivir.
Antes de ese día mi vida era causa y efecto, acción y reacción; sustentados por reflexiones superficiales con el supuesto de racionalidad como base fundamental de mi existencia. ¿Pero es posible tener razón sin conciencia? Ni siquiera se puede tener inconsciencia sin la segunda. Por ello me pregunto ¿Qué era sin la conciencia de mi conciencia?
Puedo suponer que tenía conciencia pero sin estar conciente de ello. ¿De que servía entonces? ¿Qué lograba con mi conciencia inconsciente? ¿Cómo distinguía el bien y el mal? ¿Cómo definía mis preferencias?
En este momento estoy conciente de que vivía bajo el supuesto de una razón que funcionaba sin una conciencia que la sustentara.
La vida en sí es un enigma, nadie sabe cual es su fin, desconocemos la dirección y ni siquiera sabemos si hay un plan maestro. Pero nos aventuramos a vivirla, recorrerla e intentar descifrarla.
¿Qué nos mueve a seguir un destello intermitente de luz? Con frases como “disfruta el camino” el paisaje de un camino lleno de incertidumbre, con una vista miope y cegados por las tinieblas. ¿Qué nos hace seguir avanzando? En muchos casos la inconsciencia. Nada mas hace falta mirar a tu alrededor para encontrar a singulares ejemplos de personas moviéndose en una fantasía producida por su miopía, cegados por los colores y el movimiento que ven a dos centímetros de su rostro, olvidándose del gran panorama encerrados en la ignominia del hombre post-moderno, pragmático y superficial. Guiados por el placer instantáneo, olvidándose de su conciencia atrapada en lo profundo de su ser por su inconsciencia. Me pregunto ¿esto es la esperanza o algo nuevo? ya que esa cosa del pasado se encuentra relegada, en el mundo moderno, a la pobreza. Porque a los pobres lo único que les queda es la esperanza. Esperanza de que su sufrimiento dará frutos en la siguiente vida, o de que las cosas ya no puedan caer más y solo les quede ir hacia arriba y su suerte cambie.

Infantilidades, compromiso y amor

Tuvimos una visita inesperada, en medio de nuestras diferencias apareció ese personaje infantil que había desaparecido. No fue una sorpresa grata, ni una visita bienvenida, al menos no de mi parte. Ingenuamente pensé que las actitudes infantiles habían quedado atrás, enterradas en el pasado, vestigios de lo que alguna vez fue, de lo superado.

Lo que uno piensa, o espera, nunca es igual a la realidad, supongo que por eso dicen: “si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”.

La verdad siempre esperamos que las personas actúen o respondan como nosotros queremos, olvidando que cada cabeza es un mundo y cada mundo tiene sus propios deseos, anhelos e ideas. En pocas palabras cada persona vive su propia realidad y difícilmente la realidad de uno será igual a la de otro.

Caras vemos, contexto o circunstancias no conocemos. Por eso es que al conocer a una persona el azar desempeña un rol más importante del que quisiéramos reconocer. No basta con conocer a la persona indicada, o deseada, afecta el momento y las circunstancias en las que se conocen.

Un día cualquiera podrías conocer a “la persona de tu vida”, pero si el momento no es el ideal probablemente perderás esa gran o interesante oportunidad.

Lo bonito es que no todo estará perdido, conocerás una gran cantidad de personas que podrán ocupar ese lugar. Lo que necesitan para que funcione (con una de esas personas “ideales”) es compromiso. El amor es compromiso y, el amor, como tal debe ser la base de toda relación; por lo tanto la base de una buena relación es el compromiso mutuo. Eso junto a otras condiciones como buena comunicación, confianza y empatía; son lo necesario para cualquier relación amistosa, familiar o amorosa.

Todo esto derivado de un desplante infantil. Recuerda, no le puedes pedir peras al olmo.

Hojas

Esperando fueron pasando las hojas. Las hojas de mi vida, aprovechadas o desperdiciadas dependiendo de la perspectiva. Los libros, las hojas de las vidas de otros, plasmadas en obras a las que se entregaron en cuerpo y alma, recorridas por mis ojos, son tiempo prestado. Por eso el tiempo ya no lo mido con tiempo, paso de lo intangible a lo tangible, el tiempo en mi vida se mide con hojas. Hojas en blanco es tiempo disponible, hojas usadas es el tiempo transcurrido, el pasado visible. El presente es la idea atorada en el espacio entre el futuro en blanco y el pasado escrito.

El conjunto de hojas usadas (escritas a mano, a máquina, impresas, digitales o simplemente garabateadas) y leídas, constituyen el tiempo transcurrido en mi vida. Las hojas vacías o sin leer, son las oportunidades que me depara el futuro.

Lamentablemente aquí tampoco puedo detener y manipular el tiempo a mi capricho, porque siempre hay hojas vacías y cada vez aparecen más hojas sin leer. Estoy a merced del papel. La única forma de detener al tiempo sería parando la producción en todo el mundo, no más papel, no más literatura; y leyendo todo lo que exista. Pero el mundo es muy grande y el conocimiento colectivo todavía más grande, entonces el tiempo sigue avanzando.

Hoja tras hoja las vidas pasan, se entrelazan historias, terminan historias y la pluma sigue, continúa trazando caminos y destinos, continúa pasando el tiempo.

El poder de la palabra

El poder de la palabra. Dicen por ahí que la pluma puede hacer más daño que la espada. Tal vez en el pasado la pluma era más eficaz. En una era digital como la actual podemos prescindir de la pluma; cualquiera con acceso a un teclado puede plasmar ideas y publicarlas con unos ‘clicks’. Es tan sencillo que hasta yo lo hago.
A veces no hay nada más esperanzador que una hoja en blanco. El espacio vacío es una invitación para crear. Pocas veces se puede disfrutar de un instante tan mágico como el de antes de empezar a escribir. Cualquier cosa puede pasar, en ese instante, no hay límites, no hay reglas, sólo hay espacio, opciones y posibilidades infinitas. Ese tipo de efecto es uno que intento encontrar cada que el ‘destino’ me lo permita. El alba lo reproduce a cierto grado. La luz del día y la oscuridad de la noche comparten un mismo plano, de forma cordial sin imponerse, permitiendo que la magia entre al mundo. Es en esos momentos en los que te das cuenta que cualquier cosa puede pasar, nada está escrito aún y el día es tuyo para llenarlo con tus acciones y tus decisiones.
El mundo es un lugar complejo, a veces pesado otras maravilloso. Todo evento es una combinación de procesos, de decisiones, de interacciones, un conjunto de conexiones, de posibilidades, de coincidencias. Disfrutamos representar esos momentos en ficciones, en representaciones de la realidad, en cuyas historias exacerbamos cada detalle poético de la vida que podemos encontrar y resaltar.
No hay mayor poesía en el mundo que el amor. Esa locura incomprendida que se siente y no se piensa. Que se piensa con algo más que la razón. Lleno de fugaces e intensos momentos y solemnes constantes. El amor es un compromiso, una entrega, un intercambio en el que no debemos perdernos. Es tan irracional que sentimos que no hay mayor lógica razonable en el mundo. Así como una hoja en blanco o un alba, las posibilidades son infinitas. Siempre esperamos lo mejor de cada oportunidad y ahí está nuestro gran error.
Debemos olvidar las etiquetas: mejor, peor, malo o bueno. Cada evento es un suceso único y depende de nosotros si lo aprovechamos o lo desperdiciamos. Las etiquetas sólo sirven como un escudo para enfrentar la vida. Juzgar o calificar a las personas y los eventos sólo nos sirve si los utilizamos como herramientas de aprendizaje. Uno nunca debe juzgar a la ligera, dado que no conocemos lo que traen adentro las personas, lo que han vivido ni lo que han superado o padecido.
La vida es una hoja en blanco esperando ser llenada. Ninguna pluma tiene mayor fuerza, para contar nuestra historia, que la que tenemos en nuestra manos. La pregunta que debemos hacernos todos los días es: ¿qué quiero escribir hoy?
Remember you’re the hero of your story.