ensayo sobre el absurdo

Ensayo sobre el absurdo: Gustos.

Soy muy protector de mi gustos. Creo que toda persona lo es, no conozco a una persona que disfrute el que critiquen a sus artistas, películas, libros, autores, músicos o discos favoritos. Es común encontrar a personas que se alteran como fanáticos religiosos viendo a su deidad ser profanada por alguien más, cuando alguien habla mal o en contra de alguno de sus gustos.

Hubo una época en la que, al estilo del Quijote, enfundaba mi armadura de juicios y críticas para pelear contra todos aquellos que leían, escuchaban, veían, consumían, usaban productos comerciales sin (en mis ridículas ideas) pensar en lo que estaban haciendo. Este tipo de batalla, en la que pretendes salvar a la humanidad de sí misma y de sus malos gustos, es una guerra sin sustento, sin sentido y sin justificación.

Klosterman tiene un ensayo en el que habla de la música que es más consumida por la población y dice que aquellos artistas que son más consumidos son los que dicen las cosas más claras, se adaptan a la realidad del momento y su falta de innovación es porque sólo se adaptan a lo que la gente va queriendo y son reflejos del presente; estas personas conectan de forma directa con la gente, con las masas que sólo quieren disfrutar de forma natural aquello que quieren leer, escuchar, ver, consumir y usar. Suena como una trivialización de la cultura pop, y lo es, pero no en un sentido negativo. Lo que sucede es que el resto de las personas no entienden al mundo como aquellos que son el centro de la producción literaria, musical, ccinematográfica televisiva y el resto de las industrias de consumo que existen.

Nadie está bien, así como nadie está mal, es tan valido el artista intelectual difícil de comprender como el artista pop que se moldea alrededor de los deseos, las modas y los movimientos que lo mantendrán vigente y popular. Hoy en día son populares escritores como Paulo Coelho, John Green, Rainbow Rowell, Suzanne Collins, E. L. James, Veronica Roth, por mencionar algunos; no tengo nada en contra de sus obras, sé lo difícil que es escribir algo y creo que lo que yo he escrito es inferior a lo que han hecho. Lo que sí puedo decir es que no son del agrado de mi paladar literario y tal vez eso significa que, como lector, no entiendo a la gente y eso me gusta. Disfruto estar leyendo, en este momento, a Chuck Klosterman, Janne Teller, Banana Yoshimoto, Raymond Carver, Anton Chejov, Mo Yan, Yasunari Kawabata, David Foster Wallace y Joan Didion mientras el grueso de la población del mundo lee a los que mencioné antes y sus similares. Tal vez como escritor pueda entender a la gente y pertenezca a la primera lista, pero también existe la posibilidad de que sea parte de la segunda lista y las dos son igual de valiosas.

Ensayo sobre el absurdo: Sobre crear.

Gracias a Ave Literaria he tenido la oportunidad de conocer a diferentes artistas, de diferentes áreas y con distintos niveles de profesionalización. Al hablar con estas personas no descubrí el hilo negro del arte al llegar a la conclusión de que todo artista necesita apoyo.
Se sorprenderían de la cantidad de personas que desean, piden y hasta exigen que les regales tu obra. Las personas crean por diferentes razones y casi siempre no es con el fin de lucrar, es por un impulso creativo, una necesidad de expresión y amor al arte. Esto último (el amor al arte) no significa que no esperan algo a cambio o que no lo necesitan. Hay quienes crean a partir de la comodidad de una seguridad económica que les permite no preocuparse por esa parte y hay quienes lo hacen a partir de una situación económica precaria y ante la disyuntiva de comer, pagar las cuentas y crear tienen que optar por buscar la forma de hacer las primeras dos. Desarrollo esto para responderle a las personas que esperan las obras de forma gratuita: nos encantaría, pero no siempre se puede porque (como dice el buen Quetzal Noah) de algo tenemos que vivir.
También hay muchas personas que quieren apoyar y esa buena voluntad los lleva a buscar y preguntar cómo pueden apoyar. Esto es muy sencillo. La mejor forma de apoyar es consumiendo, comprando, la obra o las obras de las personas a las que siguen y desean que continúen creando. Siempre que esté dentro de sus posibilidades y quieran ayudar por favor consuman lo que tienen que ofrecer estas personas creativas. Hay artistas que aceptan o piden donaciones y existen personas que desean donar algo para apoyar a sus artistas favoritos. Otra forma de apoyar es recomendando sus obras y las personas creativas; entre más personas los conozcan más posibilidades tienen de que compren sus obras y de que se les presenten proyectos que les permitan seguir con su carrera. Ustedes no lo saben pero su compra, donación o recomendación podría ser la diferencia entre seguir pintando, fotografiando, esculpiendo, componiendo, cantando, tocando, escribiendo o dejar de hacerlo.
Apoyen al arte, porque todos lo consumimos y las personas detrás del arte lo necesitan para seguir. Hay quienes han logrado dar el salto a un panorama más comercial, pero la gran mayoría sigue detrás del telón buscando una oportunidad para “hacerla” o seguir haciéndolo. De los proyectos independientes salen las innovaciones y las personas innovadoras suelen compartir, de forma gratuita, sus obras en sitios como Facebook, Twitter y Tumblr.
Consideren que, aunque, aparentemente, la creatividad no tiene un costo (que sí lo tiene), los materiales sí y el tiempo que se invierte, los sacrificios que se hacen y el resto de concesiones que tienes que hacer para producir una obra, los pueden pagar respetando la autoría, compartiendo las creaciones y consumiendo las obras

Ensayo sobre el absurdo: Intolerancia.

La intolerancia, que por sí misma es ridícula, está llegando a niveles insoportables. La delicada naturaleza y susceptibilidad de las personas es demasiado. Todo nos molesta, hasta las cosas más ínfimas e intrascendentes nos molestan. Hubo quien llegó al grado de decirme que no saliera a caminar con mi perrita, porque ella no sacaba a pasear a su perro y esa es razón suficiente para que yo no deba, o pueda, hacerlo. ¿En qué le afecta a una persona que decida salir a pasear con mi mascota?

Ahora, al parecer, debemos tener a nuestras mascotas en espacios de un metro por un metro o si bien les va de dos por dos (sí, estoy exagerando), lejos de donde lo o la puedan ver nuestros vecinos por aquello de que su existencia (o la tuya) pueda afectar a su delicada y sensible naturaleza. También está prohibido que me perrita huela el muro, la reja, la barda, la puerta o el pasto de una casa; cualquier acción de ese tipo es una ofensa y al parecer la pena es que envenenen a tu mascota. Oler se paga con su vida. Podrán pensar que estoy exagerando, pero no es así. Nuestras reacciones a diferentes eventos, situaciones, gustos, acciones y creencias cada vez son más extremas.

La gente golpea a personas por sus gustos, por su género o aparente falta de género; hay quienes asesinan por no estar de acuerdo con el sentido de humor de otra persona y quienes privan de derechos básicos a quienes no son de su misma raza, sexo o género, a quienes no comparten sus creencias religiosas o quienes no encajan dentro de los estándares sociales que estos desean. Es cosa de detenerse a pensar en cuántos problemas tenemos que van desde equidad de género, discriminación, impunidad, racismo, clasismo, sexismo hasta ignorancia y fanatismo, para darse cuenta que el mundo está enfermo de intolerancia. ¿En serio piensan que estamos haciendo bien las cosas? ¿En serio creen que éste es el camino? ¿En serio no ven la falta de justicia y de sentido en cómo se manejan las cosas?

Ante la magnitud de los problemas que aquejan al mundo, el asunto con el que inicié es una vacilada. Lo es, por eso lo escogí para iniciar. Creo que como sociedad (y en algunos casos también como individuos) somos eso, una vacilada, una ridiculez, un chiste; somos un abuso tras otro cuyas razones y justificaciones son tan absurdas y pequeñas como molestarse porque un perro olfatea el pedazo de pasto frente a tu casa.