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Ensayo sobre el absurdo: Sobre crear.

Gracias a Ave Literaria he tenido la oportunidad de conocer a diferentes artistas, de diferentes áreas y con distintos niveles de profesionalización. Al hablar con estas personas no descubrí el hilo negro del arte al llegar a la conclusión de que todo artista necesita apoyo.
Se sorprenderían de la cantidad de personas que desean, piden y hasta exigen que les regales tu obra. Las personas crean por diferentes razones y casi siempre no es con el fin de lucrar, es por un impulso creativo, una necesidad de expresión y amor al arte. Esto último (el amor al arte) no significa que no esperan algo a cambio o que no lo necesitan. Hay quienes crean a partir de la comodidad de una seguridad económica que les permite no preocuparse por esa parte y hay quienes lo hacen a partir de una situación económica precaria y ante la disyuntiva de comer, pagar las cuentas y crear tienen que optar por buscar la forma de hacer las primeras dos. Desarrollo esto para responderle a las personas que esperan las obras de forma gratuita: nos encantaría, pero no siempre se puede porque (como dice el buen Quetzal Noah) de algo tenemos que vivir.
También hay muchas personas que quieren apoyar y esa buena voluntad los lleva a buscar y preguntar cómo pueden apoyar. Esto es muy sencillo. La mejor forma de apoyar es consumiendo, comprando, la obra o las obras de las personas a las que siguen y desean que continúen creando. Siempre que esté dentro de sus posibilidades y quieran ayudar por favor consuman lo que tienen que ofrecer estas personas creativas. Hay artistas que aceptan o piden donaciones y existen personas que desean donar algo para apoyar a sus artistas favoritos. Otra forma de apoyar es recomendando sus obras y las personas creativas; entre más personas los conozcan más posibilidades tienen de que compren sus obras y de que se les presenten proyectos que les permitan seguir con su carrera. Ustedes no lo saben pero su compra, donación o recomendación podría ser la diferencia entre seguir pintando, fotografiando, esculpiendo, componiendo, cantando, tocando, escribiendo o dejar de hacerlo.
Apoyen al arte, porque todos lo consumimos y las personas detrás del arte lo necesitan para seguir. Hay quienes han logrado dar el salto a un panorama más comercial, pero la gran mayoría sigue detrás del telón buscando una oportunidad para “hacerla” o seguir haciéndolo. De los proyectos independientes salen las innovaciones y las personas innovadoras suelen compartir, de forma gratuita, sus obras en sitios como Facebook, Twitter y Tumblr.
Consideren que, aunque, aparentemente, la creatividad no tiene un costo (que sí lo tiene), los materiales sí y el tiempo que se invierte, los sacrificios que se hacen y el resto de concesiones que tienes que hacer para producir una obra, los pueden pagar respetando la autoría, compartiendo las creaciones y consumiendo las obras

La vida.

No es algo personal, no puedo lidiar con tanto ruido. No soy tan ensimismado, mi mente es ensordecedora y me queda poco espacio para lo demás. Pienso que todos los que me rodean están llenos de banalidades (como cualquier persona, como yo) y sólo puedo lidiar con una cantidad limitada de eso. No es que me sienta superior, sólo me sé diferente. Hay cosas que incomodarían a los demás y nos ahorro eso con máscaras o actuando de formas que me terminan catalogando como un payaso o desconsiderado.
 
Para mí la vida es el cielo gris, la luna, el olor a lluvia, la tierra mojada y sentir el pasto en mis pies. Mis placeres mundanos incluyen andar descalzo por todos lados y comer con las manos; el vino, la cerveza y el whisky, desde hace poco también la ginebra. La vida es la música que me conmueve, las películas, series y libros. Son las historias, es el dolor y el vacío que nos acongoja. Es el sentimiento de insatisfacción que nos aqueja a todos, aquel que intentamos llenar con objetos y placeres momentáneos. Es caminar entre libros, el sonido de la máquina de escribir o el sonido de esta pluma fuente que parece rasgar cada palabra tal como las siento cada que salen de mi cabeza y aterrizan sobre una hoja, como rasgar mi corazón un trazo a la vez, una verdad o fantasía tras otra me desangro sobre la herida que es mi día a día. La vida es este rasgar de la pluma sobre la hoja que es mi vida, una herida a la vez.
 
No pienso que sea imposible que otros lo entiendan. Si lo comparten son personas que tienden a encerrarse, de alguna forma u otra, como yo. Si no lo comparten son personas que esperan lo que todos esperamos, que sean como son ellos y será difícil que cuadre mi lógica en la suya; tal vez no lo entiendan pero respeten mi forma de pensar, a la larga hará mella en ellos y esa comprensión se volverá indiferencia; tal vez me quieran salvar porque en su mente soy un ser descarriado y no un viajero que tomó un camino diferente. Como sea, nadie tiene verdades absolutas sobre la vida y quien crea que lo tiene ya perdió gran parte de la misma por haberse cerrado a una infinidad de posibilidades. No es que sea un ser egocéntrico, funciono en sociedad a pesar de mí mismo y eso es mucho más que suficiente y tal vez más de lo que debería dar. 

El poder de la palabra

El poder de la palabra. Dicen por ahí que la pluma puede hacer más daño que la espada. Tal vez en el pasado la pluma era más eficaz. En una era digital como la actual podemos prescindir de la pluma; cualquiera con acceso a un teclado puede plasmar ideas y publicarlas con unos ‘clicks’. Es tan sencillo que hasta yo lo hago.
A veces no hay nada más esperanzador que una hoja en blanco. El espacio vacío es una invitación para crear. Pocas veces se puede disfrutar de un instante tan mágico como el de antes de empezar a escribir. Cualquier cosa puede pasar, en ese instante, no hay límites, no hay reglas, sólo hay espacio, opciones y posibilidades infinitas. Ese tipo de efecto es uno que intento encontrar cada que el ‘destino’ me lo permita. El alba lo reproduce a cierto grado. La luz del día y la oscuridad de la noche comparten un mismo plano, de forma cordial sin imponerse, permitiendo que la magia entre al mundo. Es en esos momentos en los que te das cuenta que cualquier cosa puede pasar, nada está escrito aún y el día es tuyo para llenarlo con tus acciones y tus decisiones.
El mundo es un lugar complejo, a veces pesado otras maravilloso. Todo evento es una combinación de procesos, de decisiones, de interacciones, un conjunto de conexiones, de posibilidades, de coincidencias. Disfrutamos representar esos momentos en ficciones, en representaciones de la realidad, en cuyas historias exacerbamos cada detalle poético de la vida que podemos encontrar y resaltar.
No hay mayor poesía en el mundo que el amor. Esa locura incomprendida que se siente y no se piensa. Que se piensa con algo más que la razón. Lleno de fugaces e intensos momentos y solemnes constantes. El amor es un compromiso, una entrega, un intercambio en el que no debemos perdernos. Es tan irracional que sentimos que no hay mayor lógica razonable en el mundo. Así como una hoja en blanco o un alba, las posibilidades son infinitas. Siempre esperamos lo mejor de cada oportunidad y ahí está nuestro gran error.
Debemos olvidar las etiquetas: mejor, peor, malo o bueno. Cada evento es un suceso único y depende de nosotros si lo aprovechamos o lo desperdiciamos. Las etiquetas sólo sirven como un escudo para enfrentar la vida. Juzgar o calificar a las personas y los eventos sólo nos sirve si los utilizamos como herramientas de aprendizaje. Uno nunca debe juzgar a la ligera, dado que no conocemos lo que traen adentro las personas, lo que han vivido ni lo que han superado o padecido.
La vida es una hoja en blanco esperando ser llenada. Ninguna pluma tiene mayor fuerza, para contar nuestra historia, que la que tenemos en nuestra manos. La pregunta que debemos hacernos todos los días es: ¿qué quiero escribir hoy?
Remember you’re the hero of your story.