Milan Kundera

Hablemos de Libros: La Insoportable Levedad del Ser.

Si tuviera que elegir un libro o un autor favorito, lo cual es imposible probablemente elegiría a Milan Kundera y su novela La Insoportable Levedad del Ser. Todos tenemos listas de libros fundamentales, aquellos que nos despertaron el amor a la lectura, aquellos que nos hicieron pensar de otra forma, aquellos que nos enamoraron y tantas otras razones por las que podemos enaltecer a un libro. Este libro es uno de ellos.

Este libro marcó un parteaguas en mi vida como lector. Lo leí en una época en la que seguía con la inercia de Harry Potter y lo que quería leer eran historias movidas llenas de aventuras. Mis principales lecturas consistían en Fantasía y Novela Histórica. Autores como DAvid Gemmell y Valerio Massimo Manfredi eran mi pan de cada día.

No recuerdo cómo llegó a mí Kundera (seguro fue por mi papá) pero el título apeló a mi adolescente incomprendido, vacío y confundido. Después de Kundera se podría decir que le imprimí seriedad a mis lecturas (aunque no me siento muy cómodo con este término porque de cierta forma discrima el resto de las lecturas que hacía y que sigo haciendo). No hubo marcha atrás, una vez que terminé de leerlo seguí buscando libros que se enfocaran en la persona, en la psicología del personaje y que ahondaran en temas complejos.

Hay quienes dicen que la lectura por moda no lleva a ningún lado, yo creo que los lectores evolucionan y leer bestsellers es un punto de partida.

Con este introducción les comparto mi primera reseña en video, aunque más que reseña es una invitación a hablar de libros.

Regálame tu esencia

Soy tan ingenuo como para creer todo lo que leo. Soy tan listo como para no hacerlo siempre.

En este momento leo La Inmortalidad de Milan Kundera, entre otros libros que desfilan por mis manos de forma paralela. Con lo que me quedo hoy es con una idea muy simple y tal vez un poco controversial sobre los regalos.

“Imagínense que tienen un amigo que ama a Schumann y odia a Schubert, mientras que ustedes aman enloquecidamente a Schubert y Schumann les aburre mortalmente. ¿Qué disco le regalarían a su amigo para su cumpleaños?” (Kundera, 2009)

Kundera nos dice en su novela que, parafraseando y tal vez mal interpretando, uno no debe regalar algo que sepamos le va a encantar a la persona en cuestión. Es mejor regalar algo que nosotros disfrutamos, aún cuando sepamos que la persona podría odiarlo o tirarlo.

¡Cuando hacen un regalo quieren hacerlo por amor, quieren darle a un amigo un trozo de sí mismos, un trozo de su corazón! (Kundera, 2009)

¿Por qué hacer eso? Seguro se lo preguntarán, como yo lo hice. ¿Qué no el punto de todo regalo es dar algo que disfrute la persona celebrada? Pero aquí se pone interesante. Un regalo debe reflejar lo que somos, debe hablar de nosotros, debe mandar un mensaje y reflejar la honestidad del que lo entrega.

“Si le hubieran dado el de Schumann se habrían quedado con la desagradable sensación de que el regalo no habría sido sincero y de que habría parecido más bien un soborno con el que pretendían calculadoramente comprar la voluntad de su amigo”. (Kundera, 2009)

Así funcionan las amistades, muchas veces pensamos que necesitamos decir lo que quieren escuchar, pero pocas personas tienen el valor de decir lo que en verdad piensan. El mejor regalo que podemos hacer a un amigo es la honestidad y la lealtad a nuestros ideales. La amistad como toda relación es un intercambio, no esperamos que la persona piense igual a nosotros, esperamos que nos ayude a llegar a una verdad compartida. Cualquier regalo a un amigo debe ser uno en el que busquemos dar algo para que piensen en nosotros cada que lo vean y esos regalos no se limitan a bienes materiales.

Busquemos regalar una parte de nosotros. Regalar una parte de tu esencia no es cosa fácil y lo normal es preferir el acto de hipocresía que señala Kundera.

¿Se atreverían a realizar semejante acto de honestidad?

Trabajos citados

Kundera, M. (2009). La Inmortalidad. México: Tusquets.