perdido

Joven Adulto

El joven está cansado, vive la vida mortificado, ¿Qué nos orilló a dejar de divertirnos y empezar a preocuparnos? Me rehúso a madurar, le rehúyo a la responsabilidad; le daré la espalda y lo ignorare hasta que desaparezca, de niño siempre funcionaba, si no quiero no tiene porqué suceder, si no quiero no tengo porqué cambiar. La vida es simple, ¿en qué momento me empecé a preocupar? No lo sé, debo regresar a la simplicidad de la felicidad. Debo continuar con el relajo y el festejo, soy joven, no tengo necesidad de sufrir ni preocuparme. Sólo sufro cuando deseo, cuando creo que vale la pena, sufro cuando amo o no recibo lo que quiero, pero ¿para qué necesito la responsabilidad? Eso se lo dejo a mis papás, ellos son los que se encargan de todo.

Ya no es tan sencillo y lo veo, ya no es como si pudiera esconderme bajo la sábana y estar protegido de lo que viene, lo que no existe o lo que imagino. Las cosas ya son una realidad, el futuro está más cerca y lo percibo, lo respiro y lo siento, me provoca y nunca lo alcanzo, me molesta y me preocupa… me estresa.

¿Qué es eso? Yo antes no vivía con el estrés, ahora parece ir de mi mano. Cada paso que doy hay algo que me mortifique: si no es la escuela, son mis padres, si no son mis padres es la novia, si no es la novia son mis amigos, si no es amor ni amistad es mi mente, sólo me deprimo. No necesito más, no deseo más, apenas y puedo con lo que tengo. Es tan confuso y tan real, es tan palpable que asusta, pero yo no le temo a nada ya soy lo suficientemente grande como para entender, pero lo convenientemente chico como para no desear y no necesitar lo que viene, es cosa de grandes y todavía soy pequeño…

Me asusta el tiempo, aunque ya he aprendido con el paso de los años, que el tiempo es una variable que no controlo, que siempre es constante y traicionera, pocas veces tu amiga y fiel como nadie. Tiempo es lo que me hace falta pero entre más pasa, más temo, estoy más cansado y más perdido, sencillamente más confundido. La pubertad fue complicada, las hormonas las emociones, los cambios, el crecimiento, lo nuevo y mi latente curiosidad; ahora veo que no fue nada comparado con lo que viene, de golpe he crecido, o creo hacerlo, pero debo haberlo hecho porque lo necesito, el problema es que no lo quiero…¿o sí?, ah! ¡Qué miedo! ¿Alguien podría detenerlo? ¡Por favor! necesito parar, bajarme un rato y pensar. Tiempo es justo lo que no tengo, parar es un lujo que no me puedo dar, demasiados sueños, demasiadas metas, no hay forma de descansar, al fin soy joven, tengo energía y soy el futuro ¿o seré ya una realidad?

Nunca había tenido tanta claridad y deseado no entender. Sé qué tengo que hacer y qué sucede, pero no es como lo imaginaba, ni cercano, ni mágico, ni feliz. Soy pero no soy, soy pero no deseo ser, quiero pero hay mucho que hacer.

Decisiones, decisiones, responsabilidades y madurez, el problema es que no soy ni la mitad del adulto que creía ser, no soy independiente como quisiera, ni responsable como debería, ya debería serlo…o al menos eso creo…

Todos tienen guías, consejos y experiencias, la verdad es que ninguna me interesa, su vida no es como la mía y no podrían entender. No hay respuestas correctas ni decisiones acertadas, eso dicen, pero yo creo tener la razón, o al menos lo creía hasta ayer, ahora tengo miedo, pero no debo mostrarlo soy fuerte, maduro y entero ¡todo un adulto! Con necesidades de pequeño y asustado como nunca antes. Los amigos van y casi ninguno viene, antes era más sencillo, los hacía por montones y todo mundo era sustituible, “no me importa que se vaya al fin el se lo pierde, no sabe qué se está perdiendo” JA JA JA el tiempo me ha hecho más sarcástico. Mi presente es otro, mi realidad más dura, me quedan pocos amigos, sólo los verdaderos, bueno eso creo, al menos hay muchas experiencias a su lado, me conocen mejor que cualquiera, lo bueno es que han sido fieles y constantes ¡oh cuanto los quiero! Es que ya no sabes en quién confiar, mis compañeros en el futuro serán mi competencia, debo mostrar que soy superior, resaltar sobre los demás, el mundo es cruel y los trabajos escasos, no me puedo dar el lujo de confiar ya que lo que importa ahora es trabajar, arrear y sacar las cosas adelante porque todos son unos ineptos. La verdad ¿Qué haría mi equipo sin mi? Pero déjame te digo que soy humilde, antes sí era arrogante ahora estoy más centrado, ya no deambulo, ya sé hacia donde voy y eso lo importante… ¿verdad?

¿Quieres que te hable de amor? No sé por dónde empezar, bueno la verdad es que no hay mucho que decir. Mis experiencias me han demostrado que no puedo entregarme tan fácil, hay q fijarse bien, aunque siendo honesto, uno no decide a quien amar. Ya no soy tan impulsivo como antes, ya domino más mi corazón y la que manda es la razón. Sí, me han lastimado y por eso sé que será difícil encontrar a alguien que me ame y sea perfecta, bueno si sigo soñando, pero debo ser realista: eso no va a pasar. Concluyo como cualquier plebeyo del amor “todas son iguales” uno cree que encontró todo lo que quería y al día siguiente te traicionan o pierden el encanto, es extraño y no lo entiendo ¿Cómo sé si estoy amando? ¿Cómo sé si es real? He creído amar tantas veces que ya no sé si ha sido real, uno cree amar y al día siguiente se da cuenta que no, entonces ya no sé si en verdad he amado, esto es muy complicado mejor hablemos de otra cosa.

La vida, mejor no hablemos de eso, o bueno hemos estado hablando de eso todo el tiempo ¿no? La vida es y nunca deja de ser, no sé cómo lo veas tú, pero así lo siento. No, no me fijo en lo que diga la gente de mí, sólo me interesa mi opinión, ¿los demás qué van a saber de mí?, no han estado ahí ¿Qué derecho tienen de juzgar y criticar? No saben nada, el problema es que no miden sus palabras, pero te repito no me importa lo que opinen de mí, para eso tengo a mis amigos ellos siempre me dicen la verdad, por eso los quiero. Pensándolo bien puede que sí me afecte lo que opinan de mí, pero pocas veces, depende de la persona que lo diga. El problema es que luego critican sin saber, o juzgan sin entender porqué, nadie sabe de dónde viene todo, nadie se mira antes de criticar, nadie se conoce. No me digas que tú te conoces bien ¿Cómo te puedes conocer si vives tu vida mirando a los demás?

 

(Imagen de Salvador Dalí)

Quicksand

Inmerso en la confusión emocional de una vida saturada por la densidad del punto en el que te encuentras, que momentáneamente no da lugar para avanzar.
Cuando tu vida parece estar manejándose sola y tu sólo puedes reaccionar, tenderás a equivocarte, hacer cosas que normalmente no harías, avanzar por caminos no esperados ni requeridos.
Llega un momento en el que te mueves sobre arena movediza. Cada paso o cada movimiento te hundirá más, tu temor es tan grave y la situación te ha superado al grado de congelarte. Sumido y paralizado en tu vida, dejas que te lleve a donde quiera, avanzas con la corriente del fango que te tiene atrapado.
Lo curioso es que la aparición de este fenómeno absorbente es creación tuya. Tú llevaste arena y agua, la fuiste juntando, empezabas a notar que la cosa se complicaba, cada día te costaba más trabajo moverte pero seguías llevando agua y arena para que se mezclaran. Casualmente las condiciones se prestaron para la aparición de arena movediza. Finalmente llegó el temido día en el que te fue imposible caminar y te empezaste a hundir. Tu primera reacción fue luchar, pero cargar arena por días te había cansado y tu espíritu se quebró. Te paralizaste y perdiste el control de tu vida.
Entiendes lo suficiente de tu situación como para saber que no debes luchar, sabes que no debes quedarte inmóvil, estás conciente de que no sabes como salir. Todo proyecto que inicias lo dejas, en poco tiempo, por la falta de resultados. Sólo piensas en el corto plazo cuando deberías ampliar tu perspectiva y planear a mediano o largo plazo, lo que sea necesario para salir.
Te sientes decepcionado por haber permitido que cayeras ahí. Tu razón te deja ver que sentirte así no te va a librar del problema. Te enojas contigo pero también suprimes esta reacción para concentrarte en salir. Sientes miedo y aquí vuelve a lucirse tu racionalidad, porque te hace ver que le temes más a temer, que a la situación en la que te encuentras. Sabes que el miedo sólo complica más las cosas, por lo tanto te prohíbes temer, tu miedo al miedo te imposibilita sentir.
Al final del día ni siquiera entiendes como te sientes. Tu racionalidad te ha querido llevar a un estado libre de emociones y su fallido intento sólo te trajo confusión.