soledad

Piedras

Apilas tu lejanía. Tótem de ausencia.
La carretera del silencio que nos divide.

Me recuesto en un lecho de rocas
herencia de nuestros encuentros,
acontecimientos irreductibles.

En la imagen de sí mismos
está el consuelo del dolor,
de la luz y de las mismas piedras.

Imágenes del cielo derrumbándose.
Sobre sí mismo.
Sobre nosotros.
Sobre mí.

Irreductible soledad.
Cosechando piedras 
llenas de dolor.

-Ave Literaria

Ermitaños

No siempre pasa pero hay quienes se vuelven adictos a su compañía. Todos empezamos temiendo a nuestra soledad. La soledad nos enfrenta con la persona más dura que tenemos que enfrentar, la única de la que no podemos huir y a quien nos la pasamos intentando evitar a lo largo de nuestras vidas: uno mismo. Pero la vida está llena de inevitables, uno de esos es tener que enfrentarnos. Llegan los días fatídicos y al principio son insoportables ¿cómo alguien podría quererme sí ni yo me soporto?

La vida también es tiempo y el tiempo nos lleva a cambiar nuestra apreciación. Aprendemos de nosotros, aprendemos a observarnos, aprendemos a acompañarnos.


Después las demás personas estorban, tienen que ser sobresalientes para superar nuestra propia compañía. Es en ese momento en el que empiezas a hacer todo solo.
Porque ¿quien te entiende mejor que tú? ¿Quien te puede dar lo que quieres y necesitas cuando lo quieres y necesitas?


No a todos les pasa pero hay unos cuantos, los afortunados, que se vuelven adictos a su compañía. Les dicen ermitaños.


-Ave Literaria